jueves, 5 de noviembre de 2009

RECREO: El estado arrodillado

Por J. Luis Medina Lizalde

AL PRINCIPIO
EL ESTADO ARRODILLADO

En Villanueva Zacatecas no falta quien te cuente la siguiente historia: agobiados por la impunidad de los secuestradores, varias familias que han vivido el trago amargo decidieron cooperarse para eliminar a los ampliamente identificados cómplices de las terroríficas bandas.
En ese trance la autoridad “le echó el guante” a uno de los más mentados "halcones", un humilde muchacho que con su familia comparte el apodo “Techalote".

Los familiares de este individuo se convirtieron en blanco de hostilidad social, especialmente de parte de algunos de los directamente afectados. Por esa razón, la gente no se sorprendió cuando una persona disparó e hirió al padre del “Techalote”, un individuo muy conocido como alguien que se gana el sustento desempeñando oficios muy humildes, al que no se menciona como relacionado en las actividades que, según la creencia generalizada, involucran a su hijo.

El autor del fallido intento homicida es detenido, resulta pariente político de uno de los previamente afectados por la oleada criminal, inmediatamente cunde la versión de que lo hizo por encargo de ciudadanos villanovenses que se cooperaron para ese fin.

Fuentes allegadas al caso me sugieren que se tomó la decisión de no indagar el trasfondo para no incrementar las tensiones, lo cual me parece absurdo, pero lo que deseo consignar es que una buena cantidad de amigos míos, originarios y vecinos de Villanueva, al comentar los hechos, lo hacen sin el mínimo asomo de reprobación a lo que sería un caso de justicia por propia mano.
Es la emergencia de un sentimiento social proclive a enfrentar la delincuencia al margen de las instituciones, prácticamente en todo el país, especialmente en donde la autoridad luce impotente.

EL SALVAJE O ESTE

Tal es la explicación de que no se convierta, cuando menos hasta ahora, en crisis política “la balconeada” que se dio a sí mismo el presidente municipal de San Pedro Garza García cuando dio a conocer la muerte de un jefe de plagiarios cuatro horas antes que en la ciudad de México dieran con su cadáver y los de sus acompañantes.

En un país de leyes, Mauricio Fernández ya estaría separado de su cargo.

Otra vez a la cría de cuervos

El rebasamiento del Estado es impactante, hay razones sólidas para advertir que algunos adinerados están financiando grupos de aplicadores extrajudiciales de la pena de muerte, y que este recurso extremo tiene simpatías dentro del aparato del Estado.

En los años setenta, los empresarios enfurecidos por la muerte, en fuego cruzado, de Eugenio Garza Sada, figura dominante del Grupo Monterrey, tuvieron en la brigada de asesinos conocida como la Brigada blanca, la respuesta a sus exigencias de seguridad a Luis Echeverría.

La amenaza que turbaba a las elites procedía de los grupos guerrilleros. La brigada blanca operó varios años con impunidad garantizada hasta que a principios de los ochenta se disolvió con el mismo sigilo que fue creada, varios de sus miembros habrían de figurar como los líderes históricos de los cárteles de la droga.

El mismo Estado los capacitó en el oficio de vivir al margen de la ley. Tal es el destino de los “grupos de limpieza” como los que propone la ultra derecha regiomontana, hasta ahora, ante el complaciente silencio de Gómez Mont, por cierto.

En países centroamericanos y en Brasil los adinerados que buscaron darse seguridad a sí mismos sin importar el resto de sus respectivas sociedades, terminaron extorsionados por sus propios mercenarios.

Modestos y heroicos

El periodismo de las entidades federativas ha pagado muy caro su afán de reseñar en la medida de sus posibilidades el accionar del crimen organizado, con Antunez, asesinado esta semana en Durango, son doce los reporteros ejecutados en lo que va del año en medio de la total impunidad. El estado se advierte rebasado, patéticamente rebasado, los que están al frente no pueden, y no se van.

AL ÚLTIMO
¿UN ERROR A ESTAS ALTURAS?


Mi estimado amigo y compañero de páginas Francisco Reynoso dio a conocer en su columna del martes 3 del presente que el ingeniero Esaú Hernández padeció la retención de su salario en la SEC, el hecho tuvo lugar pero pronto fue rectificado.

Lo lamentable es la ausencia de una explicación pública. El destinatario de esa medida es aspirante a gobernarnos a partir del año próximo y recientemente ha publicado elaboradas críticas al presente régimen ¿Por qué mejor no dicen lo sucedido en vez de convocar a la especulación?

Nos encontramos el lunes en el recreo