domingo, 31 de mayo de 2009

El Despertar

Jośe Agustín Ortiz Pinchetti
La Jornada, 31 de mayo de 2009.

Gira con AMLO en la sierra Norte. Las regiones de Puebla son tan distintas entre sí que parecen diferentes países. No sólo en lo geográfico, sino en lo histórico. El contraste de los llanos con la montaña es dramático: de la aridez a la montaña húmeda. En el pasado los llaneros conservadores, los montañeses liberales y jacobinos.

AMLO recorre los 16 distritos. Visita las cabeceras, hace cinco mítines al día. Al principio de esta semana estuvo en Sonora y en Chihuahua. Después se trasladó a Oaxaca, recorrerá Puebla y volverá al sureste. Un esfuerzo sobrehumano de congruencia política, resistencia física, eficacia logística y austeridad franciscana. Acuden a los mítines habitantes de ciudades poblanas y de pueblos vecinos. Oyen sin pestañear los discursos de AMLO, como si los absorbieran hasta la última gota.

En contraste, el Estado nacional parece desmoronarse: incidentes sangrientos, asalto de la PGR a Michoacán violando los principios federalistas. Lo peor: el reporte de Amnistía Internacional sobre los abusos del Ejército contra civiles. Secuestros, violaciones, torturas, allanamientos, asaltos a las casas en los pueblos, asesinatos. El diario español El País subraya que aunque hay miles de quejas y denuncias, ningún militar ha sido procesado. El gobierno dice que el problema es de los mandos militares. Es una impunidad que alienta el salvajismo.

Observando a AMLO, muchos se preguntan cuáles son sus motivos para esta cruzada. Quizá sea un tema interesante, pero lo es más preguntarse por qué la gente lo sigue. Por qué acude a la mitad de un día laborable a recibirlo. AMLO representa una esperanza, aún lejana, de recuperación de la dignidad nacional. Después de casi tres décadas de corrupción y estancamiento, hoy todo parece derrumbarse. La pérdida de la dignidad y de la esperanza produce grave depresión colectiva. AMLO es portador de una propuesta ética: la política puede servir para salvar a México de la postración.

No son sólo los discursos y las giras extenuantes. AMLO va sembrando organización política. Los comités del obradorismo llegan ya a 2 mil. Serán evaluados en las próximas semanas. Por supuesto, los medios no reportan esta construcción política. El oligopolio televisivo, fiel a la consigna de que lo que no sale en la pantalla chica no existe, tiende un tupido velo a todo este fenómeno. Pero AMLO está en actividad y sus partidarios nos organizamos. Lo nieguen o lo ignoren, sin embargo se mueve.

jueves, 28 de mayo de 2009

RECREO

Por J. Luis Medina Lizalde

AL PRINCIPIO
REACCIONES PAVLOVIANAS

Después del intenso tiroteo verbal entre la gobernadora Amalia García y el senador Ricardo Monreal, este último acudió a Zacatecas para proponer un pacto en aras de la seguridad pública que incluyera la corresponsabilidad de las diversas fracciones parlamentarias en la designación del titular de la secretaria de la seguridad pública.

La respuesta de Víctor Armas exigiendo al senador una disculpa pública, y la de Juan Carlos Flores diciéndole al senador “que mejor diga dónde está Cándido Monreal”, demuestran que siguen sin adivinarle la pitchada al senador, que se aleja del ring con la ventaja que le obsequian, de que su contraparte quede como la intransigente y él como el dispuesto a dialogar.

Parecía que esta vez había estrategia, pues apenas el pasado domingo el dirigente perredista Gerardo Romo Fonseca hizo un llamado a la civilidad. Llamado que uno supondría el primer paso para distender el ambiente en beneficio del gobierno. Pero siguen sin aprender.

No comparto con el senador que él también reduzca el problema de la inseguridad al perfil del titular de la Secretaría de seguridad pública, pues las fallas recorren a todas y cada una de las dependencias que forman parte del aparato de seguridad estatal. Además de la estéril opacidad de la delegación de la PGR y PFP, tampoco esta demás dar un vistazo al bajísimo perfil de la Comisión Estatal de Derechos Humanos.

Además, los diputados a los que el senador propone corresponsabilizar han sido más que omisos, no se les ocurre otra cosa que comparecencias privadas que no sirven ni para “taparle el ojo al macho”.

MICHOACAN, OTRA OPERACIÓN PROPAGANDÍSTICA.

Combatir en serio a la delincuencia organizada exige además de cambios en la economía, el previo desmantelamiento de sus redes de protección política y la destrucción de sus circuitos financieros, la confiscación de las empresas y bienes originados en el dinero sucio, así como los pararrayos sociales de los delincuentes, lo que significa prisión para algunos políticos, empresarios, banqueros y sacerdotes receptores de narco limosnas.

Hasta ahora, el frente de guerra es contra los desechables, por ser fácilmente sustituibles, sicarios procedentes de la pobreza enfrentados a otros a los que también la jodidez los lleva a enrolarse en el ejército y los cuerpos policiacos. La carne de cañón de los dos lados procede de los mismos barrios y los altos mandos de las dos partes juegan en los mismos campos de golf y comen en los mismos restaurantes.

No es válido rechazar, en nombre de la lealtad partidista, la detención de 10 presidentes municipales y 17 funcionarios municipales y estatales en Michoacán si de verdad estamos ante una operación contra redes de protección al narcotráfico. Pues la lealtad honorable se distingue de la lealtad entre mafiosos en que la primera está exenta de complicidades.

Tampoco se vale el espíritu partidista con que actúa la autoridad federal según sea el partido que gobierne la entidad. La cuidadosa operación de control de daños al gobierno de Morelos, la nota el más despistado.

Pero lo más grave, es que hay signos de que más que un plan de combate al narcotráfico, estamos ante un plan electoral al estilo del especialista en guerras de lodo, el español Antonio Solá, asesor del panismo gobernante, ya que es obvio que el tiempo escogido para la operación, es el ideal para influir en el electorado.

Usar electoreramente esta tragedia nacional es una forma de aliarse con la delincuencia organizada.


AL ÚLTIMO
UNO MÁS

A Eliseo Barrón, periodista de Gómez Palacio, Durango, lo arrancaron con violencia de su propio hogar y delante de sus cuatro hijas.

El martes por la mañana su cadáver fue encontrado. Eliseo es el periodista asesinado número 50 desde que el PAN "ganó" la presidencia de la república.

La investigación periodística ha contribuido grandemente a desentrañar los secretos de las mafias mexicanas. Así lo hicieron Manuel Buendía y Jesús Blancornelas, así lo hacen Ricardo Ravelo y José Reveles, pero también lo hacen muchos modestos periodistas en los estados sin que nadie los proteja, jugándose el pellejo por servir a una sociedad que a veces ni se entera de los riesgos que corren. Estos periodistas, son la cara más positiva del periodismo, lejos del poder y junto al cotidiano drama de los simples mortales.

Eliseo ayer fue sepultado en su muy humilde terruño, en donde lo único que sobra es dignidad

Nos encontramos el lunes en el recreo
luismedinalizalde@gmail.com


martes, 26 de mayo de 2009

Boletín # 90

ANDRES MANUEL LÓPEZ OBRADOR EN ZACATECAS

El 15 de junio del presente año, nuestro dirigente nacional Andrés Manuel López Obrador, visitará Zacatecas con el propósito de evaluar el trabajo de integración de comités municipales del movimiento y el funcionamiento de las casas del movimiento en la entidad.

La cita es a las diez de la mañana en el salón Sombrerete que forma parte del conjunto de inmuebles conocido como “las instalaciones de la feria”, en la zona conurbada de la ciudad de Zacatecas.

Los análisis de los economistas del movimiento cuyas conclusiones sirven de fundamento de las posturas que en voz de López Obrador se manifiestan, son reconocidos por lo acertado de sus diagnósticos.

Ahora también muchos de los empresarios damnificados de la fallida gestión económica del calderonismo constatan la contracción del mercado interno, la caída de las exportaciones, y al experimentar la ausencia de crédito accesible debido a la perniciosa extranjerización de la banca, empiezan a prestar atención a estos estudiosos de la economía silenciados por las televisoras por temor a que, con todo fundamento, exhiban las mentiras con las que la Secretaria de Hacienda acostumbra engañar al empresariado mexicano.

El calderonismo dispone de los instrumentos de información suficientes para saber que, aunque muchos medios se abstengan de informar de nuestras actividades y se refieran a nosotros como si fuéramos un puñado de fanáticos, somos mucho más de los dos millones y fracción que estamos credencializados de manera individual, con fotografía y huella digital de por medio.

Sabe también el calderonismo de la participación en nuestro movimiento de núcleos académicos e intelectuales que son nuestra mejor vacuna en contra de la fanatización.

Sabe también el calderonismo que López Obrador se comunica con indiscutible eficacia con los que por su pobreza, no tienen o tienen poca escolaridad.

Sabe también que son cada vez más los mexicanos que coinciden con López Obrador en que la pobreza es una de las más importantes causas de que muchos jóvenes se vayan por el mal camino del narcotráfico mientras que los verdaderos jefes ni siquiera son molestados.

Por eso, porque el calderonismo finge que no nos ve, pero no nos quita el ojo de encima, es menester crecer y crecer para lograr el cambio pacífico que buscamos.

Zacatecas, Zac. 26 de mayo de 2009

"Movimiento zacatecano en defensa del petróleo, la economía popular y la soberanía nacional".

Columna de Ricardo Rocha en el Periódico El Universal

Ricardo Rocha
Detrás de la Noticia
26 de mayo de 2009

La mafiocracia


Los casos recientes de Morelos y Zacatecas, sumados a una larguísima y ominosa lista de agravios sociales, no hacen sino confirmar que en México ya impera esta nueva forma de gobierno.

Esa es la única razón por la que en ambos estados se hayan podido producir sucesos que sólo se explican con la operación de un grupo criminal cotidiano, y del que forman parte por igual los delincuentes comunes y sus cómplices en los aparatos policiacos, de seguridad y en los propios gobiernos.

Por cierto, en estos casos, de signos partidistas distintos. Lo que probaría por un lado la alta capacidad de infiltración del narcotráfico, pero también la alta capacidad de recepción que tienen los gobiernos para dejarse penetrar por los seductores poderes del dinero sucio. A tal grado que es válido preguntarnos si uno de los objetivos principales de los candidatos no será acceder a tan jugosos contratos.

Recuérdese lo que decía el célebre juez Falconi: “No hay crimen organizado sin complicidad oficial”.


En el caso de Morelos y desde los tiempos del gobernador priísta y coronel Jorge Carrillo Olea, sus habitantes llevan más de una década soportando no sólo la ineficacia y la complicidad de sus policías, procuradores y ministerios públicos, sino que todos éstos participen directamente en la comisión de secuestros y asesinatos. Ahí la mafiocracia es una e indivisible. Y lo ha seguido siendo sin importar el cambio de partido en el gobierno.

Es más, dicen por allá que si Carrillo Olea del PRI le abrió la puerta a los narcos, su sucesor Sergio Estrada Cajigal, del PAN, se acostó con ellos. Esto en clara alusión al sabido romance del escandaloso mandatario con Nadia Esparragoza, hija de El Azul, uno de los narcotraficantes más poderosos de este país.

Tuvo que renunciar todo el gabinete de seguridad del gobernador panista. Y él salvó la cabeza sólo porque así lo decidieron el secretario Creel y el presidente Fox, dizque para no manchar a su partido. Ahora la historia se repite con el panista Marco Antonio Adame quien ha tenido que renunciar a su procurador y a su secretario de Seguridad Pública, otra vez acusados de vínculos con el narcotráfico.


En Zacatecas ha seguido creciendo el escándalo por los 53 zetas fugados. Cada día surgen nuevas evidencias gráficas y revelaciones que desnudan la pérfida relación entre los narcos y funcionarios estatales del penal de Cieneguillas y hasta donde tope.


Alguien, por cierto, ha malaconsejado a la gobernadora perredista Amalia García que esconda la cabeza en lugar de salir y dar la cara. Una mala, muy mala señal.

Opinión de José Blanco en el Periódico La Jornada

Alí Babá y la miopía mexicana
José Blanco


En febrero pasado CNNExpansión publicó en su espacio de columna invitada un artículo escrito por el gobernador del Banco de México, en el que compara la crisis de 1994-95 de México, con la actual. Dice, para abrir boca, que esta crisis fue adquirida por contagio”. En cualquier análisis se valen las metáforas, que pueden, por las analogías implícitas, aportar algún grado de explicación; pero cuando la metáfora se desboca y se sale de madre, resulta una caricatura que puede llegar a la ridiculez.

La crisis del país no fue un contagio. La crisis no llegó de afuera, porque afuera no existe. La total imbricación de la economía mexicana con la de Estados Unidos ha sido forjada a lo largo de muchas décadas, pero no podemos dejar de reconocer el éxito de los gobiernos de Salinas, Zedillo, Fox y Calderón, que alcanzaron los más oscuros abisales, con los ojos cerrados, y sin brújula, ideas muy poco claras del punto de zarpe donde nos hallábamos al final del desierto de De la Madrid, y sin haber definido punto alguno de arribo.

Nos fundimos y confundimos con el imperio suponiendo, a la chita callando, que la locomotora imperial lo sería por siempre, y nosotros, por siempre, el furgón de cola. No hay afuera, nos necesitan y nos rechazan alternativa o simultáneamente, y su suerte define nuestro presente y nuestro futuro, sin tener que pensar, mucho menos crear, una alternativa propia. No solamente estos gobiernos creían, al estilo Bush, que el todopoderoso nos había ubicado en el mejor lugar de la geografía, a la vera del más poderoso.

Hoy todo mundo lo sabe, porque está en vitrina. El presidente del Banco Mundial, Robert Zoellick, por ejemplo, en una entrevista ampliamente difundida, acaba de decir: “América Latina se ha mantenido razonablemente bien, aunque México y Centroamérica están bajo tensión, porque dependen mucho del mercado estadunidense”. La falsa gazmoñería de Zoellick (“están bajo tensión”), la despejó sin rubores Ángel Gurría: “en 2009 hemos perdido lo que habíamos ganado en muchos años, así que esto no es un ciclo, esto es un desastre. Ésta no es una evolución, esto es una demolición”. Fallamos todos, dice (incluyéndose a sabiendas o sin saberlo).

No hubo falla caída como un rayo en cielo despejado. No resulta por alguna acción u omisión, frente a lo que veníamos haciendo bien tal que “habíamos ganado mucho”; no, es la estación de llegada (por lo pronto) del camino que recorrimos mientras íbamos recogiendo las ganancias referidas. ¿Qué camino? La profunda amalgama de la economía mexicana a la estadunidense.
¿Cómo nos amalgamamos? Crearon los gobiernos mexicanos las condiciones para configurar una economía de “crecimiento hacia afuera”, basada en las exportaciones de manufacturas, principalmente dirigidas al corazón industrial de Estados Unidos: la industria automotriz, esa que hoy sufre un colapso cardiaco y sigue en la sala de emergencias y cuidados intensivos, cerca de la muerte; ya veremos qué pueden salvar de esa industria que hoy por hoy vive un atraso tecnológico extremo. Crearon un sector exportador con nulos vínculos con la economía interna, un enclave externo creado con capital externo. La dependencia respecto del sector industrial de los vecinos nos echó a la lona.

De otra parte, la falta de efectos multiplicadores del sector exportador se convertía por fuerza en la falta de creación interna de empleo, lo que a su vez explica la masiva emigración de fuerza de trabajo hacia la economía estadunidense, con lo cual creamos otra gran fuente de dependencia: las remesas. Ahora esta fuente de dependencia va en declive, y nosotros a la lona.

Como eficientes acólitos de la ideología depredadora del FMI –donde el patrón principal ha sido Washington–, nos impusimos a nosotros mismos ¡por ley! (nos impusieron), un presupuesto de gasto “equilibrado”, de modo que los grandes excedentes de años recientes derivados de la exportación de petróleo tenían que ser dilapidados de cualquier forma, no fuera ser que tuviéramos un superávit. Una disposición absolutamente absurda.

Y si le parece poco, en el mismo marco ortodoxo, nos impusimos ¡por ley!, que el Banco de México sirviera solamente para cumplir una tarea: el control de la inflación; así podíamos ofrecer con humildad buenas cuentas a la calificadoras creadas por los depredadores por excelencia: los grandes bancos gringos.

En 1988, y después en 2004, los gobernadores de los bancos centrales de Alemania, Bélgica, Canadá, España, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón, Luxemburgo, Holanda, el Reino Unido, Suecia y Suiza crearon los acuerdos de Basilea para regular la actividad de la banda de Alí Babá: 1) el cálculo de los requisitos mínimos de capital, banco por banco; 2) la supervisión de la gestión de los fondos propios de esas respetables instituciones, y 3) las reglas para mantener la disciplina del mercado.

La banda se dedicó literalmente a robar, a asaltar, a estafar, eludiendo los tales acuerdos de Basilea, principalmente por conducto del llamado proceso de titulación.

¿No pueden los gobiernos y partidos políticos mexicanos ver más allá de su nariz?

lunes, 25 de mayo de 2009

Estado de interdicción

Bernardo Bátiz V.
La Jornada, 25 de mayo de 2009.

Es increíble, inusitado cuando menos, que alguien, en este caso el ex presidente Miguel de la Madrid, se haya declarado a sí mismo en estado de interdicción; que él, por voluntad propia, se haya puesto en la tesitura de incapacidad y, por tanto, en la hipótesis, según nuestras leyes civiles, de requerir de ahora en adelante, para sus actos de derecho, de su vida civil y familiar, de un tutor que lo represente y firme en su nombre, que le autorice a viajar y disponer de sus bienes, pues ése es el efecto de una declaración de interdicción.

En la vida cotidiana, la de los simples mortales, se dan casos en los que se solicita de un juez de lo familiar que alguien sea declarado en estado de interdicción; esto sucede cuando la persona ya no tiene capacidad para decidir con lucidez por sí misma y requiere, como lo requiere también un menor de edad, que sea otro quien la represente legalmente, en el caso de un adulto incapaz, un tutor, quien será el que tome las decisiones que normalmente le corresponderían.

En mi vida profesional he conocido más de un caso en el que familiares cercanos a un anciano, impacientes porque sigue viviendo más de la cuenta, y no ven cómo disfrutar de la herencia, solicitan en contra de la voluntad de éste su declaración de interdicción, pero el juez no la dictamina sin oír al anciano y sin antes tomar en cuenta dictámenes periciales obligatorios, ordenados por la ley, de sicólogos y siquiatras. En el mejor de los casos, el procedimiento ocupa varios meses, porque no es poca cosa declarar incapaz a alguien; la sentencia es muy delicada y cuidadosa, la dicta el juez que es un experto en derecho, con el apoyo de los expertos en las ciencias de la conducta y la conciencia humana y, por supuesto, conociendo personalmente y escuchando a la persona sometida al penoso juicio, con el que prácticamente se pierde la personalidad jurídica, al menos la de ejercicio...

Miguel de la Madrid y su familia no se tomaron esas molestias y literalmente de la noche a la mañana, o más bien de la mañana a la noche, dictaminaron que el ex presidente es incapaz y que lo que dijo no le obliga. Diré como aquellos carteles, denominados espectaculares, que pusieron hace unos años en contra de Roberto Madrazo: ¿Tú les crees? Yo tampoco.

Lo cierto es que la entrevista reveladora que llevó a cabo la cada vez más respetada periodista Carmen Aristegui, inteligente, con un valor civil a toda prueba, nos muestra a un hombre, ciertamente de edad, con alguna torpeza leve en el hablar, pero evidentemente congruente y hasta cuidadoso en alguna de sus respuestas; se le ve y escucha contestar con pleno conocimiento de causa las preguntas que se le hacen y no parece que se trate de un hombre que no sabe lo que dice.

Ciertamente, con la edad hay algunas fallas en la memoria, que no es tan veloz como en la juventud, y algunas limitaciones, que sólo en casos extremos y previa determinación de peritos y la intervención imparcial de un juez experimentado ameritan que alguien sea declarado incapaz. Por supuesto, el caso del ex presidente no es de ésos.

El incidente muestra hasta qué bajeza ha caído nuestra clase política, que está integrada no sólo por políticos profesionales, sino también por los dueños de las televisoras, quienes, a pesar de la importancia de la noticia no hicieron un solo comentario en sus programas normalmente nutridos de chismes y escándalos, y vaya si éste es un gran escándalo.

Causa pena ajena que un hombre se desdiga de su palabra y la anule o trate de anularla afirmando que ésta no es válida porque él se encontraba enfermo. En un juicio ante los tribunales, esa retractación no tendría ningún valor; sin embargo, parece que para los noticiarios de televisión fue suficiente para cerrar el caso. Así también han de pensarlo quienes forzaron al ex presidente a esa vergonzosa retractación, pero por supuesto, están equivocados; el testimonio tiene toda al fuerza política por quien lo dijo y porque simplemente corrobora lo que la opinión pública ya conocía.

Otro punto que no puede pasarse por alto es el cinismo de quienes obligaron al declarante a desdecirse; quedará siempre la duda de cuál fue el nivel de los argumentos para que lo hiciera. Como no sabemos con certeza qué pasó, aunque alguna vez se sabrá, podemos sospechar que las amenazas fueron pesadas, pudieron haber sido sobre la integridad y la vida del mismo declarante o de sus familiares, a pesar de que está permanentemente protegido por una escolta del Ejército; pero también pudieron haber sido amenazas de revelaciones de actos cometidos por él o por personas cercanas a él, tan graves o más que las que reveló de su sucesor en la Presidencia de la República. Parece, en este caso, que habló quizá en un acto de descarga moral que seguramente le pesaba, pero se olvidó de que él o personas cercanas a él también pudieran ser exhibidos o denunciados públicamente en la misma forma que lo fue el ex presidente Salinas.

Las lecciones de este triste y vergonzoso sainete deben ser que quede más claro cada vez ante los ojos de la gente que hemos tenido y seguimos tendiendo dirigentes sociales de muy poca valía y de una falta de ética a tal grado, que bastaría para que la gente encuentre la razón de sacudirse a este tipo de gobernantes y dirigentes sociales, así como de los manipuladores a través de los medios, y reasumir la soberanía que le corresponde y que se encuentra por lo pronto secuestrada. No hay mal que por bien no venga.

Dinero

Columna de Enrique Galván Ochoa
La Jornada, 25 de mayo de 2009.

  • El presidente (¡gulp!) que salvó a la humanidad
  • Recuento trágico de una comedia de errores
  • Comes y... pagas lo que quieras

Si no fuera por las terribles pérdidas que causó –la muerte del turismo, entre otras–, sería hoy un buen día para reír a todo pulmón. Hace seis semanas –17 de abril– el gobierno calderonista declaró por decreto una emergencia sanitaria porque la República era atacada por letal virus, nadie conocía su origen ni identidad. El decreto era obligatorio, se ejecutaba en todo el territorio nacional y paralizaba las oficinas de gobierno y las escuelas. La alerta fue magnificada para que los pobladores todos del planeta Tierra y sus alrededores se enteraran de lo bien que actuaba el gobierno mexicano en defensa de la humanidad. Un mes después, también por decreto calderoniano, se dio por terminada la fase crítica. La gente, estupefacta y dolida por las pérdidas, el susto y las molestias, se pregunta: ¿qué pasó aquí? Uno de los acelerados fue el jefe de Gobierno del Distrito Federal, Marcelo Ebrard, que extremó la defensa ordenando el cierre de toda actividad pública que tuviera puertas. Nunca dijo Felipe Calderón que: 1) el virus ya andaba pululando desde septiembre del año pasado. 2) La Organización Panamericana de la Salud le había enviado una alerta el 11 de abril acerca de un extraño brote en La Gloria, Veracruz, que afectó a 591 personas. 3) Una mujer oaxaqueña había fallecido, inclusive, el 13 de abril. ¿Por qué el presidente de los virus no lanzó la alerta desde entonces? Es que el día 16 del mismo mes tendría lugar la desesperadamente ansiada visita del presidente Obama. Estaba empeñado en demostrarle que no es la cabeza de un Estado fallido. Por fortuna Obama regresó sano a su país. Sin embargo, hubo un suceso que no puede atribuirse más que a la mala suerte que parece perseguirlo: un escolta estadunidense pescó la tos y al volver a Washington se convirtió en influenza. Como ya he sugerido antes, es una hazaña que ni Al Qaeda había logrado hasta ahora: infiltrar un virus en el círculo presidencial. La Organización Mundial de la Salud reportaba ayer 12 mil 22 casos en 43 países. Sólo en Estados Unidos se han registrado 6 mil 552 y en Canadá 719. El gobierno de Obama anunció que ha destinado mil millones de dólares al desarrollo de una vacuna que deberá estar lista antes de otoño. ¿No le hubiera quedado más reconocida la humanidad al señor de los virus si hubiera dado la alerta a tiempo? ¿Y para qué empeorar la situación magnificando su respuesta? Ya está la enfermedad en lugares tan remotos como Kuwait y a los japoneses les preocupa que llegue a alcanzar proporciones dramáticas. Circula un rumor de humor negrísimo en la red: Obama fue quien trajo la infección a México. ¿Será contrapropaganda de Martínez Cázares, en respuesta a este video del PRI?:

www.youtube.com/watch?v=Wq4Jkk_x82g

Ni los amigos se salvaron

Esta semana los jefes de las dos principales líneas aéreas esperan respuesta de Los Pinos a su petición de rescate. Ya venían arrastrando problemas pero el doble error de abril los acabó de hundir. Si no fuera porque dependen millares de familias de pilotos, azafatas y personal de tierra de Mexicana de Aviación y Aeroméxico, el cuadro también sería para soltar la carcajada. Los jefes –Gastón Azcárraga y José Luis Barraza– son dos de los principales promotores de la campaña del miedo en favor de Felipe Calderón. ¿Quién era el verdadero peligro para México?

e@Vox Populi

Asunto: la difícil decisión

Próximas las elecciones de julio y viendo con tristeza las campañas de los partidos en los medios y la opulencia en que viven sus líderes, beneficiarios electorales, funcionarios y gavillas correspondientes, así como lo poco que han hecho por nuestro país, realmente da pavor votar por cualquiera de ellos, pues sería preservar la misma corrupción, el enriquecimiento de la misma gente a costillas de nosotros y, lo que es peor, mantener al país sin un rumbo que beneficie realmente a la mayoría de los mexicanos con educación, fuentes de empleo dignas, salud, vivienda, investigación científica, combate a la delincuencia... ¡uf! Me parece que el camino de la abstención no es el más adecuado, ya que es muy probable que se favoreciera al partido del Presidente. ¿Qué hacer? Las leyes electorales sólo permiten votar por partidos y no por candidatos independientes. Caray, parece que sólo me dejan la opción de acudir a las urnas, anular mi voto y esperar que ninguno de los partidos lo use a su favor.

Raúl Rodríguez Martínez/Distrito Federal

R: Está difícil elegir. Algunos de los candidatos parecen personajes de la lista de los más buscados de la Interpol.

Asunto: comes y… pagas lo que quieras

Tengo un muy pequeño restaurante francés en el sur de la ciudad de México. Claro que estoy de acuerdo con usted en que las medidas tomadas durante la fase roja de la epidemia resultaron fuera de toda proporción e inclusive se podría cuestionar su validez. Sin embargo, allí están los efectos de una paranoia que todavía hoy en día nos está señalando como lugares (los restaurantes) de riesgo. Hemos sido y seguimos siendo golpeados por esta epidemia que durante dos semanas nos había hecho olvidar que hay un problema todavía más grave: la crisis mundial. Mi idea es ofrecer a los clientes de mi restaurante dos días a la semana (lunes y martes) un menú completo sin costo, el precio lo pondrá el cliente, menú sólo de alimentos; las bebidas, vino o refresco no están incluidos. El nombre es Le Petit Resto, ubicado en avenida San Antonio 100, colonia Nápoles, teléfono 5611-9128.

Jean Louis Raffier/Distrito Federal

R: ¿Y si le caen por ahí Carstens y Gómez Mont? No lo vayan a quebrar. Mucha suerte.

México S.A.

Carlos Fernández-Vega
La Jornada, 25 de mayo de 2009.

  • Privilegios fiscales al gran capital
  • Hoyo que va para caverna

La mala noticia es que para 2009 el gobierno federal estima un hoyo fiscal cercano a 300 mil millones de pesos (10 por ciento del presupuesto de egresos); la peor, que en 2010 la caída será más drástica. Es la crisis, sí, pero también la suma de muchos años de privilegios fiscales al gran capital, de exprimir a los de siempre, y a la cómoda cuan creciente dependencia de las arcas públicas del festín petrolero, el cual, todo indica, llega a su fin, cuando menos a corto plazo.

Una vez más los mexicanos, junto al resto de latinoamericanos, deben pagar la factura por ese cúmulo de años de indolencia y complicidad gubernamentales, y de paso los jugosos beneficios fiscales que goza el gran capital, personificado por una insultante micro minoría, si vale el término. Justo ahora, en medio de la enésima sacudida en 30 años, la política fiscal debía ser uno de los principales motores para atenuar el golpe y reactivar el aparato económico. Pero no hay con qué, pues el gobierno –con sus cinco máscaras– no cobró a quienes debía hacerlo, exprimió a quienes no pueden más, y alegremente se gastó lo que ingresó por la venta masiva de su principal recurso, el petróleo, sin efecto económico y social alguno. Por si fuera poco, las otras patas de la endeble mesa se desmoronaron: precio internacional del crudo, remesas, inversión extranjera, turismo (los narco dólares no, pero tampoco se invierten como antes).

A la crisis económica se añade la fiscal, con lo que el pastel está cocinado, algo similar a lo que sucede en el resto de América Latina, aunque México es el más destacado expositor. En este sentido, advierte la Cepal que la crisis afecta significativamente a la región, transmitiéndose por todos los canales mediante los cuales los países se relacionan con el resto del mundo (comercio, corrientes de capital, remesas, inversión extranjera directa, etcétera). A causa de ello se han generado, en forma simultánea, distintos efectos negativos en la economía: una reducción tanto de la cantidad como del precio de las exportaciones, restricción considerable del acceso a los mercados de capital, merma del monto de remesas recibidas y disminución de los flujos de IED.

Todo ello afecta a las finanzas públicas, lo que a la vez restringe la capacidad de respuesta de los gobiernos: por un lado se observa una reducción importante de los ingresos fiscales producto de la desaceleración o recesión del nivel de actividad y de la caída de precios de los productos básicos. Por otro, los países han adoptado políticas de estímulo que significarán un deterioro adicional de los resultados fiscales. Al respecto deben considerarse también las medidas contingentes que han aplicado para compensar los costos distributivos de la crisis. Más aún, es preciso tener en cuenta que este empeoramiento de los resultados fiscales se dará en el marco de una importante restricción del financiamiento externo y luego de varios años de mejora de las cuentas públicas de la región, lo que había permitido disminuir en forma sustantiva la deuda en relación con el PIB.

La gravedad del empeoramiento de la situación fiscal, así como la posibilidad de que éste se traduzca en problemas de solvencia, anota la Cepal, dependerán en gran medida de la posición fiscal previa a la crisis y de la duración de ella. Dado que sus repercusiones serán distintas en cada país, se requieren respuestas diferenciadas, sea por las causas y efectos que es preciso afrontar o por las diversas capacidades y recursos con que cuentan los países.

Caso concreto es el impuesto al consumo, el IVA, que en la región ha llegado a representar 70 por ciento del aumento de los recursos tributarios, contra 33.5 por ciento del ISR y 6.5 por ciento de los gravámenes al patrimonio. Por otra parte, los impuestos al comercio exterior evolucionaron en la dirección opuesta, representando -11.2 por ciento de la variación total. Este panorama promedio de la situación tributaria en la región ciertamente tiene sus ejemplos extremos, donde por una parte se encuentran los países que encabezaron el crecimiento de la carga tributaria regional, como Brasil y Argentina, y en el límite opuesto, México y Guatemala, los de menor incremento de las tasas de presión tributaria. La estructura tributaria vigente en la región presenta serios problemas en cuanto a la creación de un sistema impositivo que contribuya a mejorar la distribución del ingreso. Más aún, las reformas introducidas en las dos últimas décadas muestran que se han priorizado objetivos diferentes de los efectos distributivos y de una eventual mejora de la distribución del ingreso.

Aunque el actual panorama de la región en materia de cuentas públicas y política fiscal es indiscutiblemente mejor que el observado en crisis anteriores, hay ciertos aspectos que constituyen una señal de alerta en cuanto a la capacidad del sector público de afrontar esta crisis de manera exitosa, como apunta el organismo regional, toda vez que gran parte de la mejoría en los últimos años obedeció al aumento creciente de los precios de los productos básicos entre 2002 y la primera mitad de 2008, por lo que un eventual deterioro de ellos (como ahora sucede) representaría un riesgo muy relevante para el espacio fiscal alcanzado. Lo anterior es particularmente notorio en el caso de los países productores de materias primas exportables. Si bien la situación fiscal de 2009 es difícil de proyectar, se estimó que una porción importante de los ingresos recibidos en el periodo 2007-2008 habría sido extraordinaria y que, por lo tanto, lo más probable es que no sean sostenibles en el futuro. El aumento de los ingresos fiscales en 2002-2008 se encuentra estrechamente relacionado con las entradas provenientes de la explotación de recursos naturales. Para el caso mexicano ellas explican cerca de 40 por ciento de los recursos fiscales.

El hoyo, pues, va que vuela para caverna.

Las rebanadas del pastel

Ahora que José Ángel Gurría se animó a decir lo que dijo en Madrid, qué mejor ocasión para recordar lo que él mismo presumió en diciembre de 1993: lo que buscamos con la diversidad de reformas que estamos aprobando en este gobierno (el de Salinas), es consolidar un proyecto político que detentará el poder por 24 años, para ser precisos, cuatro sexenios más. Dieciséis años después, o si se prefiere tres sexenios más adelante, el país es un desastre. Y, según su cálculo, al susodicho proyecto político le resta un sexenio… si la sociedad lo permite.

RECREO

Por J. Luis Medina Lizalde

Publicado el 25 de mayo de 2009 en el periódico IMAGEN

AL PRINCIPIO

TAPARRABOS MAL USADO


Después de que Emilio Chauyfett renunció a la secretaría de gobernación por la matanza de Acteal, el gobierno federal se inventó un taparrabos mediante la creación de la Secretaría de Seguridad pública, que no ha servido para combatir la delincuencia, pero sí para concentrar las culpas, dejando incólume al resto del gobierno.

Si en Zacatecas ni eso se logra, es porque a su titular lo exhibían sin jerarquía sobre un equipo ajeno.

La matanza de Jerez no produjo la limpia obligada, poderosos intereses creados lo impidieron.

El nombramiento de Juan Antonio Caldera reitera la misma situación. 

A Caldera se le reconoce oficio en los asuntos de vialidad, pero el puesto al que lo mandan es otro boleto. 


DEL ODIO AL HORROR SOLO HAY UN CASO


Mientras Amalia y Monreal se combaten dentro de la lógica de aniquilación del adversario (como lo hacen los intolerantes, nunca los demócratas) sin reparar el daño al campo progresista al que ambos reivindican como suyo, el gobierno de Felipe Calderón, usa contra los dos, la fuga de los 53 reos y el caso de la droga encontrada en Río Florido, con ruindad tal, que da pie a deducir que su combate a la delincuencia organizada es más teatral que verdadera.

Para ello utiliza a la PGR como antes se hizo cuando el candidato del PRI a gobernador de Jalisco, Arturo Zamora, iba ganándole la carrera al candidato panista que en estos momentos gobierna esa entidad.

La PGR le abrió una averiguación al priísta, relacionándolo con el crimen organizado a unos cuantos días de la elección, y cuando el proceso había concluido, resultó Arturo Zamora inocente, pero derrotado. Gracias al escándalo mediático

En Zacatecas, sin prejuzgar sobre la inocencia o culpabilidad de Cándido Monreal respecto a las toneladas de marihuana encontradas en su inmueble, es evidente que si desde el 22 de enero se produjo el decomiso, y desde entonces se cuenta con los testimonios de dos detenidos, no hay otra explicación del no ejercicio de la acción penal contra el propietario que el que éstos no lo incriminaron.

Por eso, la súbita conversión de Cándido Monreal de testigo en indiciado cuatro meses después, es, cuando menos, sospechosa.
 
Después de la envenenada solidaridad de Germán Martínez con la gobernadora, el papel de vocero de la PGR en el caso Monreal del secretario de gobernación, la oficiosa versión del senador panista José González Morfín de que Ricardo Monreal no perdía fuero al solicitar licencia cuando en Teleformula el gesto del senador zacatecano era objeto de reconocimiento de Alejandro Martí, constituyen, en mi opinión, evidencias claras del comportamiento faccioso del gobierno federal.

LA OPERACIÓN FACCIOSA CONTRA LA GOBERNADORA


La PGR al filtrar los videos que custodia porque forman parte de una averiguación del fuero federal, de carácter reservado por ministerio de ley, expone al escarnio nacional al gobierno del estado, al fijar en la mente colectiva las imágenes de la inaudita complicidad, justo en el momento en que los analistas reparan en la cercanía de la sede de la PGR y de la federal preventiva con el CERESO, y en la imposibilidad de que un convoy de once vehículos con torretas, pasara inadvertido antes y después de la fuga.

Luego viene el invento de los “once reos altamente peligrosos”, en cuya lista predominan criados menores de los zetas, originarios del estado, lejos del perfil de peligrosidad de los que normalmente son motivo de aviso a la Interpol. Aviso que tuvo el propósito de potenciar el escándalo que de todos modos no cesa, ya sea por el motín de Fresnillo de antier o por la teatral revisión de ayer del aeropuerto internacional de la ciudad de México en busca de los “evadidos de Zacatecas”. 

Como dicen en las mangas del chaleco: “todo esto no fuera posible, sin la colaboración voluntaria, pero sobre todo involuntaria”, pudiera decir Calderón, agregando agradecido: “sin ellos no somos nada”.


AL ÚLTIMO 
LA LEY DE HERODES II

Anduve por el sur de Zacatecas y recogí testimonios que coinciden en que las carreteras que nos unen a Jalisco estuvieron hasta con menos vigilancia de la habitual después de la multicitada fuga de presos al mayoreo.

Pero en Tlaltenango me encontré con una historia patética: ¡los tlaltenanguenses tienen dos años con central camionera y con central de abastos, pero permanecen sin usar porque fueron construidas en la administración anterior!

Nos encontramos el jueves en el recreo

luismedinalizalde@gmail.com  


domingo, 24 de mayo de 2009

Las estrategias partidistas

Arnaldo Córdova
La Jornada, 24 de mayo de 2009.

Si uno atiende a la percepción general que se tiene de las elecciones en curso o a lo que los propios partidos estiman acerca de ellas, no podría por más de concluir que estamos a la vista de unos comicios que se pintan ya como un auténtico muladar y una prueba más del fracaso inminente de la democracia en nuestro país. Debo decir que estas elecciones no tienen nada de especial, si bien tienen, como todas, sus particularidades. Y es de éstas, curiosamente, de las que casi nadie habla. Todo mundo hace vaticinios como si sus resultados ya estuvieran cantados y decididos.

Como todas las justas electorales en el mundo, éstas se están presentando como un show y sus protagonistas se mueven en su lógica. Los grandes partidos, representando una batalla encarnizada entre ellos que sólo busca ocultar las coincidencias entre los mismos y sus complicidades que, cuando se muestran, dan náusea. Ciertamente, no puede decirse que la agresividad del PAN con los priístas sea sólo simulación. Ellos son aliados y socios en el poder del Estado y eso aparece cada vez más claro. Pareciera, por lo tanto, que los panistas no se miden y se están lanzando a fondo, mientras que la timidez y la zorrillez con la que responde el PRI deja perplejos. Es como si, de pronto, los priístas se sintieran sorprendidos por la virulencia de la embestida de sus aliados.

Hay que insistir en que la lucha es real. Son socios pero cada uno busca tener una tajada mayor de la que ahora tiene o, simplemente, conservar la que ya tiene. El PAN ha dado los mejores argumentos: los priístas, por lo regular, se hacen tontos cuando el presidente panista más necesita de su apoyo y complicidad. Ellos se lo regatean y tratan de poner un precio cada vez más alto. Por eso reciben golpes cada vez más contundentes. Pero la alianza entre ellos llegó para permanecer. Las elecciones son la ocasión para redefinir algunos términos de la misma y los malos modos y los golpes a mansalva son un ingrediente indispensable y ambos lo saben y lo asimilan. Por ello parece que los priístas son los más desubicados. Como que no acaban de entender cuál será el mejor modo de responder a los ataques.

Entre las muchas dimensiones que adquiere el asunto hay una que parece clave: los dos aliados, panistas y priístas, le están jugando a ser los dos mayores protagonistas de la contienda, dominar el escenario de modo que los demás, incluido el PRD, ni siquiera se noten. Lo están logrando, sobre todo porque la actual dirección nacional del PRD es totalmente inepta para entender lo que es ese escenario y actúa como si los otros dos se estuvieran dividiendo un pastel del que ella también quiere ser partícipe. Veremos mucho más de ese enfrentamiento entre los sectores derechistas que ejercen el verdadero poder político. Más golpes bajos, más revelaciones sensacionalistas, más traiciones y felonías y, desde luego, la elaboración de entendimientos por debajo que luego plasmarán en políticas de gobierno, cuando se sepa qué ganó cada quien al final de la contienda.

Todo mundo le puede saber a los priístas sus porquerías y sus bajezas, en gran parte, porque se han vuelto duchos en balconearse ellos mismos, como se ha podido ver recientemente con los ex presidentes. También está el hecho de que, pese a que el PRD parece ser el prototipo, si hay en México un partido de tribus y cenáculos de poder, ese es el PRI. Siempre lo fue, en realidad, pero antes lo cohesionaba el poder presidencial. Ahora aparece en su naturaleza primigenia y original, como cuando lo fundó Calles. Si los priístas aparecen incapaces de responder como un todo a las diatribas del PAN, se debe a que cada grupo dentro del mismo tiene intereses propios a los que responder. Los panistas ya lo saben y se aprovechan muy bien de ello.

Resulta muy fácil hacer política cuando se tiene el poder del Estado, aunque deba compartirse con otro. Esa es la mayor ventaja de los panistas. Y el régimen presidencialista que sigue incólume les permite batear por muchos rumbos. El monaguillo que preside el PAN puede vomitar los peores improperios con el visto bueno de su jefe, que es el Presidente, pero éste, como con el PRI en el gobierno, no asume ninguna responsabilidad, aun cuando todo mundo sabe que es él el que dicta la línea (para eso lo puso ahí). A veces se piensa que los panistas están atacando al PRI porque se supone que éste lleva las de ganar en las próximas elecciones. La verdad parece ser que con ello salen ganando los dos partidos, porque esa lucha, aparentemente encarnizada, les sirve a ambos para afianzarse en la opinión pública como los dos únicos posibles triunfadores.

La derecha más obscena domina en la cabeza de ambos partidos. Creo que Beatriz Paredes ya no sabe ni a qué jugarle porque ya ni siquiera debe entender en dónde vive. Esa derecha está por sobre las elecciones y sus cochupos los hace sin necesidad de que los ciudadanos puedan decir nada. Los partidos pueden hacerse trizas y no pasa nada. Lo que se tiene de mira es la continuidad de su hegemonía y que ésta quede asegurada mientras no aparezca en el horizonte una fuerza que sea capaz de disputarle verdaderamente el poder. Podría aventurarse, incluso, que la derecha ya sabe cómo va a ser su próximo gobierno (y no sólo en 2009, sino también en 2012). Difícilmente podría decirse que esa alternativa la represente hoy la actual dirigencia del PRD. Simplemente no tiene con qué.

En un país tan radicalmente dividido entre derecha e izquierda, sin un centro que pudiera conciliar (los chuchos parecen pretender jugar ese rol, pero creo que ni siquiera saben de qué se trata), la única alternativa de verdadera izquierda es el movimiento cívico lopezobradorista. Y por varias razones. La primera de todas es que es una fuerza de masas, de ideas y de programa (los que lo dudan deberían poner un poco de atención a nuestras propuestas), cohesionadora de la izquierda, institucional, respetuosa de la legalidad y defensora de la Constitución. El movimiento es el único que enfrenta a la derecha dueña del poder. Está participando en la lucha electoral (a favor de la izquierda) y es partidario de luchar por el voto ciudadano como una fuerza renovadora de la política nacional. Muchos en el PRD lo entienden y lo comparten.

Para mí, además, hay una razón muy personal: en el PRD jamás encontré ni, mucho menos, se me dio un lugar para poder actuar por todo aquello en lo que creo. Ahora sé que estoy actuando, con lo que soy y con lo que puedo contribuir a los demás. Hay un liderazgo que me hace sentir que aprovecha lo que sé hacer y a veces toma en cuenta lo que pienso y lo que propongo.

El Despertar

José Agustín Ortiz Pinchetti
La Jornada, 24 de mayo de 2009.

Las escandalosas revelaciones de Ahumada, Madrazo y en particular el juicio devastador de Miguel de la Madrid respecto de Carlos Salinas, que incluyen la descripción de una densa red de complicidades, han demostrado que no es una exageración opositora decir que somos gobernados por una mafia. Esto adquiere un carácter trágico cuando el hundimiento político y económico de México parece indetenible.

¿Podemos sacar ciertas conclusiones? 1) Además de una estructura oligárquica que controla económicamente a la sociedad, todo indica que existe un núcleo duro de políticos, empresarios, líderes sindicales y delincuentes, encabezados por Salinas, que tiene un poder extenso en las megaempresas, los medios de comunicación, los jerarcas del Congreso y los cárteles del narcotráfico.

2) Se trata de una verdadera mafia con jerarquías que, además de tener a Salinas como jefe, cuenta con operadores que penetran por todas partes. Es capaz de imponer sus decisiones a funcionarios, dueños de medios y comunicadores y puede actuar en forma sincronizada.

3) El viejo orden no ha muerto. La alternancia fue una fachada. Los intereses creados siguen entrelazados y el aspecto clandestino constituyen un rasgo fundamental. Esta estructura es enemiga del cambio y de la modernización del país.

4) Este poder fue larvándose desde la época de De la Madrid y floreció en la presidencia de Salinas. Las privatizaciones de mil 300 empresas sirvieron para acrecentar su poder. Sus ramificaciones penetran hoy a la clase política y llegan a todas partes, a las empresas monopólicas y oligopólicas, al PRI y al PAN. Salinas se hace servir por Fernández de Cevallos, personaje típicamente panista. El gobierno de Fox lo alienta, permite sus negocios y su recuperación política; incluso manipula al Poder Judicial para la escandalosa exoneración de Raúl. Calderón lo encubre. El PAN lo protege. Desaprovecha la oportunidad para acusarlo de corrupción y con ello golpear al PRI en plena competencia electoral. Esta red abarca al gobierno del estado de México y seguramente a otros; a sindicatos poderosos, como el de Elba Esther Gordillo, capaz de operar en gran escala fraudes electorales; a sectores de la Iglesia, de los medios, de los intelectuales. Tiene contactos fuera de México, en Estados Unidos, Europa, Cuba, etcétera.

5. ¿Cuál es su objetivo? El poder por sí mismo. Para obtener ventajas, para aplastar a los enemigos, para quebrantar las instituciones. No tiene posición ideológica. Su esencia es el poder desnudo, y esto es trágico, porque esta mafia es causa y efecto de la decadencia de México.

sábado, 23 de mayo de 2009

Política ficción

Alejandro Encinas
El Universal, 23 de mayo de 2009.

Las declaraciones del ex presidente Miguel de la Madrid a la periodista Carmen Aristegui ponen al descubierto el profundo y largo proceso de descomposición política en el que se encuentran el régimen político y sus viejas instituciones.

Más allá de los señalamientos de la carencia de ética, de la corrupción y los negocios ilícitos que permitieron el enriquecimiento de la familia Salinas, incluso bajo la presunción de las ligas de algunos de sus miembros con el crimen organizado, De la Madrid hace una afirmación que define con nitidez la naturaleza del régimen político mexicano: la impunidad es inherente al régimen y una condición para que pueda reproducirse.

De inmediato, los ofendidos operadores del sistema se abocaron a controlar los daños. El mismo Salinas atribuyó las declaraciones del ex presidente a su “desfavorable situación de salud y la limitación de sus capacidades”, que lo han llevado a una “senilidad prematura”, mientras Francisco Rojas, Emilio Gamboa, Ramón Aguirre, Enrique y Federico de la Madrid, obligaban a De la Madrid a desdecirse y confirmar su “enfermedad”.

El ex presidente ha abierto una caja de Pandora, de la que emergen declaraciones y ajustes de cuentas entre distintos personajes del régimen, que lo mismo hablan de asesinatos políticos desde el sistema, protección a narcotraficantes desde el Poder Ejecutivo federal, robo de las partidas secretas, negocios ilícitos y corrupción en todos los órdenes de gobierno, coalición de servidores públicos para frenar a la oposición de izquierda, pago de favores políticos con la exoneración de delitos, así como de la existencia de un pequeño grupo oligárquico que dirige en su beneficio los designios del país, desde el aparato gubernamental y desde el control indistinto de algunos partidos políticos, particularmente del PAN y del PRI.

Vale la pena traer a la memoria la entrevista de Denise Maerker, a Carlos Salinas de Gortari en septiembre de 2005, cuando le cuestionaba acerca de su intervención en los videoescándalos y en el denominado complot que pretendía inhabilitar a Andrés Manuel López Obrador en su candidatura a la Presidencia de la República.

Salinas señalaba: “Me usan como cortina de humo para evadir temas de fondo… mi agenda es la batalla por las ideas y el trabajo social… a los candidatos les interesa la próxima elección. A mí lo que me interesa es la próxima generación”. “Carlos Ahumada: política ficción. Complot: política ficción. Revelar investigaciones truncas genera la política ficción y fabrica que el complot, que la impunidad, que la alianza, que estar en la reunión: política ficción, ¿para qué?, para lo mismo... Todo eso es política ficción”.

Más allá de la anécdota del mea culpa y posterior “arrepentimiento” de Miguel de la Madrid, de la manipulación informativa que enfatiza en la “enfermedad del ex presidente” y desdeña los actos de corrupción política denunciados, lo cierto es que la impunidad ha corroído en sus entrañas al Estado mexicano, que vivimos un severo proceso de deterioro y descomposición de las instituciones públicas, y que éstas, lejos de atender el interés nacional, se vuelcan a la protección de los intereses y privilegios de una red de complicidades que detenta el poder por el poder mismo.

Lo lamentable de esta situación es que, de nueva cuenta, a pesar de la evidencia denunciada, en el país de la impunidad no pasará absolutamente nada, porque la corrupción, la impunidad y el cinismo en las instituciones públicas son política ficción.

aencinas@economia.unam.mx)

Profesor en la Facultad de Economía de la UNAM

País enfermo

Arturo Alcalde Justiniani
La Jornada, 23 de mayo de 2009.

as confesiones de Miguel de la Madrid a Carmen Aristegui pusieron el dedo en la llaga, fueron claras y contundentes: el sistema político mexicano debe consentir corrupción e impunidad para subsistir; optar por el mal menor es su justificación; conforme a este razonamiento, pretender suprimir estos vicios nos llevaría a la ingobernabilidad, al caos. En otras palabras, estas conductas se han convertido en ingredientes intrínsecos al sistema, que es necesario tolerar. Se obliga a la complicidad como exigencia de una política pragmática. Quienes intenten contravenir esta máxima, convertida en razón de Estado, pagan un precio muy caro. El consejo es llevar la fiesta en paz, nadar de muertito; el mensaje a la población es que debe resignarse, ya que lo más recomendable es olvidar y ocuparse de otros temas.

La tesis política de la impunidad pretende sustentarse en una división entre supuestos realistas e ingenuos; los primeros son los que aceptan las reglas, los segundos, quienes buscan un cambio. Este mismo dilema se presentó cuando Vicente Fox llegó a la Presidencia con una gran carga de expectativas ciudadanas. Rápidamente se impuso la opinión de los realistas sosteniendo que no era tiempo de rompimientos: un buen político debía aprender a cerrar los ojos y a tragar sapos. Así se fraguó un proceso mimetizante que dificulta distinguir las prácticas entre el antiguo régimen y el nuevo. Esta abdicación se puede comprobar en todos los campos, basta recordar, como muestra, el final de la cacería de los peces gordos planteada por el entonces contralor federal Francisco Barrio. Romero Deschamps es hoy más fuerte que nunca y Barrio se encuentra casi en el exilio.

Este capítulo de nuestra política nacional no se reduce a las fechorías de los Salinas, aunque cualquiera de ellas es escalofriante. Por ejemplo, el dinero depositado en Suiza, que según se afirma es producto del narcotráfico, y la disposición personal de fondos públicos, son evidencia de complicidad oficial, empresarial y criminal. Este solo hecho sería suficiente para que el gobierno iniciara una investigación por el nuevo ingrediente vinculado al narcotráfico, ahora que se presume una lucha sin cuartel en su contra. Han pasado 10 días y todo parece indicar que no se moverá un dedo. Esta omisión exhibe claramente la calidad de nuestra democracia, de nuestro sistema de justicia y la ausencia del Estado de derecho.

Obviamente el gobierno pretende dar vuelta a la hoja y hacernos creer que nuestro papel se reduce a ser simples observadores, como si se tratara de una película y nuestra suerte estuviera desvinculada de su trama. Se parte de la premisa de que la población es menor de edad, incapaz de soportar el cambio hacia una cultura de derechos y responsabilidades plenas. Quienes defienden que la complicidad es un requisito de gobernabilidad buscan que volvamos la mirada a los discursos de los candidatos en la presente contienda electoral, que sin cuestionar los problemas de fondo del país prometen mejor vida y seguridad plena.

El problema es que la corrupción e impunidad en el país afectan todos los campos de la vida pública y privada. Sobran los ejemplos, un sistema educativo atrasado; adquisiciones y contratos de las empresas paraestatales como grandes negocios, especialmente a Pemex; privilegios fiscales a las grandes corporaciones en un escenario de déficit y escasez de recursos públicos; degradación del medio ambiente; monopolios intocados; explotación irracional de los recursos naturales; ineficacia en la defensa de los derechos humanos y fácil entendimiento con el charrismo sindical.

Un país rendido a la lógica de la impunidad y la corrupción como un mal necesario es inviable en todos los terrenos. Imposible dar una batalla contra el narcotráfico, seguirán los muertos y los escándalos si no se rompen las complicidades en la cúpula. Las dificultades económicas no encontrarán salida, porque siempre los intereses colectivos estarán atrapados por los individuales. Los inversionistas, sobre todo aquellos que proyectan sus intereses a largo plazo, temerán comprometer sus recursos por carecer de certidumbre en las reglas. En un escenario de impunidad sólo estarán interesados en invertir los que apuestan al corto plazo o aquellos que aprovechen excesivas ventajas competitivas, como la maquila en materia de mano de obra barata, la especulación en la bolsa o la explotación de los recursos mineros. Para incrementar nuestra preocupación, observemos una de las perlas del próximo proceso electoral: la industria de las telecomunicaciones, antes sólo interesada en influir en el Congreso de la Unión, ahora está decidida a formar parte de él con personeros propios: al menos cuatro de los candidatos a diputado del Partido Verde Ecologista con mayores posibilidades de llegar a tribuna responden a los intereses de ese sector.

A pesar del ambiente de desaliento y confusión que impera, de temor a nuevos ajustes económicos, de desconfianza en los partidos y en el sistema electoral, tenemos que encontrar formas de participación ciudadana que confirmen nuestra mayoría de edad y demuestren que la impunidad y la corrupción no son males necesarios y que es posible cambiar el rumbo del país sin caos. Quizá una convocatoria ciudadana integrada por miembros prestigiados de la comunidad, sin intereses creados, podría favorecer nuevos espacios de reflexión y coordinación de iniciativas que hasta ahora no han encontrado terreno propicio para fructificar. Es tiempo de romper inercias.

Un país sin futuro

Eenrique Calderón Alzati
La Jornada, 23 de mayo de 2009.

Después de presenciar lo ocurrido durante las recientes semanas, incluidas las expresiones en torno a las contingencias, las discusiones en el Congreso y las declaraciones del ex presidente aquel de la renovación moral, me siento lleno de optimismo, pensando que hoy quizás como nunca vivimos en un país absolutamente carente de futuro. Seguro piensan que se trata de humor ácido o de una broma de mal gusto, pero no es el caso. Si terminan de leer este artículo coincidirán conmigo tanto en lo referente a que el país no tiene futuro (en su concepción actual) como en lo que ello implica.

En relación a la primera afirmación, creo que resultan evidentes varias cosas; una es que no sólo cada gobierno es más malo, corrupto e inepto que el anterior. Esto ya no es coincidencia, sino tendencia matemática totalmente predecible; no importa qué tan malo sea el gobierno que padecemos, no importa qué tanto nos quede claro que el presidente y sus colaboradores trabajen para intereses extranjeros, que no tengan capacidad ni voluntad para enfrentar determinados problemas, que no cuentan con un proyecto de país que permita vislumbrar mejoras; de todas maneras, el nuevo gobierno representará no sólo más de lo mismo, sino el siguiente paso en la única dirección posible: el abismo. Si midiéramos la salud del país en término de los escándalos que se suscitan entre las elites del sistema y las cuantificáramos en una gráfica, la tendencia nos indicaría el grado de descomposición política a la que estamos llegando. El nivel mismo del cinismo y de falta de valores, de respeto y de lealtad, que hoy priva en los círculos del poder, es otro indicador de que los tiempos se están terminando para este esquema de país en el que hoy vivimos.

Cuando era pequeño, aprendí en la escuela que México tenía la forma de cuerno de la abundancia, pero no era sólo la forma, era la esencia: un país rico en recursos y con un patrimonio histórico extraordinario. Recuerdo incluso una caricatura de Abel Quesada en la que afirmaba que para equilibrar la riqueza de ese territorio, Dios había puesto allí a los mexicanos.

Pero todo aquello que nos enseñaban tenía su contraparte, visible en las obras de infraestructura que se construían; allí estuvo primero Ciudad Universitaria, luego los grandes hospitales del Seguro Social, las fotos de las grandes hidroeléctricas que generaban la energía necesaria para el desarrollo, las nuevas universidades y los tecnológicos. Después las cosas cambiaron y nos empezaron a decir que el dinero no alcanzaba, al mismo tiempo que los fenómenos de acumulación de dinero y enriquecimiento de unos pocos se hacía visible. Es difícil entender cómo un país tan rico como el nuestro pueda tener una población tan pobre si no es por la presencia de esos supermillonarios.

Si pudiéramos hacer gráficas que indicaran el auge de la delincuencia durante los 30 últimos años, del empobrecimiento, del estancamiento económico, de la incapacidad gubernamental, de la corrupción en los grupos en el poder, seguramente veríamos una coincidencia casi perfecta entre todas estas variables, o usando términos más técnicos, una alta correlación entre todas, pero al mismo tiempo observaríamos también que muchas de ellas muestran tendencias muy claras a rebasar los límites de lo posible.

Otros elementos adicionales nos indican que hace tiempo cruzamos la línea del no retorno; luego del fraude colosal de 1988, se clamó por la instalación de la democracia en el país. La lucha fue total, sin escatimar esfuerzos, y lo que resultó fue un nuevo Frankenstein, conocido hoy como el instituto del fraude electoral, con un presupuesto multimillonario que ha hecho de los procesos electorales uno de los negocios más atractivos del país. Con esto doy un ejemplo entre muchos de cómo incluso las más claras demandas sociales terminan pudriéndose en poco tiempo, acrecentando los procesos de descomposición nacional.

Los desequilibrios a los que hemos llegado como producto de acciones irresponsables y de falta de visión de los gobernantes hacen muy difícil que se puedan buscar soluciones dentro del esquema actual del país, en el que, por ejemplo, la lideresa del sector magisterial tiene hoy más poder que cualquiera de los gobernadores y de muchos de los secretarios, en el que los bancos extranjeros utilizan las leyes mexicanas para limpiarse los zapatos, en el que los capos de la droga pongan gobernantes a su gusto y se alojen en los reclusorios como si fueran hoteles de paso.

Si todo esto no nos indica que estamos llegando al fin de un modelo totalmente agotado de nación, les invito a detenerse un momento a pensar en la ex Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas y como fue que se colapsó en semanas. No faltará quien diga que aquí no somos comunistas y, por tanto, que eso no puede pasar; sin embargo, su fin habría sido el mismo con cualquier otro sistema político de carácter centralista (planificación central era el término usado por los rusos). Creo que lo que allí sucedió es que el gobierno le había quedado pequeño, muy pequeño, a un país demasiado grande y complejo, exactamente como está sucediendo en el nuestro, en el que los gobernantes son incapaces de entender la grandeza tanto de nuestro país como de sus problemas, sumidos ellos en sus intrigas, en sus ambiciones personales y en su compulsión de entregar resultados atractivos a sus verdaderos patrones.

Pensar en un nuevo modelo de nación, en un país enteramente distinto, con una estructura jurídica y administrativa diferente, que nos permita enfrentar y superar los problemas actuales, antes de que sea tarde para ello y nos veamos envueltos en una nueva guerra social, debiera ser un imperativo. Hoy, como dije al principio de este artículo, me siento optimista porque el horror y el hastío en el que hemos estado viviendo puede crear una nación totalmente diferente; dejemos ya de pensar en remiendos y remedios que sólo nos lleven a continuar sumidos en este modelo agotado de país convertido en un lodazal, para pensar en un nuevo modelo de nación que nos permita salir de esta pesadilla. A discutir este tema dedicaré mis próximos artículos.

México S.A.

Carlos Fernández-Vega
La Jornada, 23 de mayo de 2009.

  • Aumenta el gobierno el gasto corriente
  • Reclama más sacrificio social

Al gobierno federal se le desploma el ingreso, estima un hoyo fiscal cercano a 300 mil millones de pesos en 2009, carece de recursos para estimular el crecimiento económico, no tiene con qué generar empleo ni para atemperar la sacudida, pero, eso sí, su gasto corriente crece a un paso envidiable: casi 19 por ciento en el primer trimestre de 2009, es decir que en pleno deterioro de la economía alcanza proporciones históricas, y justo cuando argumenta que no queda de otra que ir tras una reforma tributaria.

Pues bien, la mayor parte de las erogaciones gubernamentales corresponde a gasto corriente –no debidamente transparentado ni necesariamente destinado a cubrir únicamente las necesidades básicas de los servidores públicos–, y aún dentro del mismo a la parte clasificada como de otros, es decir aquel que no tiene relación con los salarios o la operación de las dependencias oficiales. “El análisis del presupuesto permite afirmar que su ejercicio es ineficiente. Como consecuencia de lo anterior es prioritario que se genere una cultura de evaluación del impacto que tiene cada peso que el gobierno gasta, a fin de esclarecer cuál es el beneficio social o el crecimiento económico alcanzado.

Mientras ello no ocurra, aumentar la recaudación fiscal no necesariamente solucionará el problema de las finanzas públicas, y la razón es sencilla: en los últimos años se recaudaron ingresos superiores a los presupuestados sin el mayor impacto económico o social. Por tanto el gobierno debe primero hacer su tarea de forma interna antes de reclamar un sacrificio social mayor, como la apunta el ITESM, campus estado de México, en su recientes informe sobre las perspectivas económicas 2009 (México un país en recesión), institución que nos ofrece los siguientes ejemplos representativos de prestaciones a funcionarios, no sin advertir que antes de buscar elevar las tasas impositivas en el consumo o la renta, el gobierno federal debería resolver su problema administrativo, ya que en coyunturas como las actuales los gastos corrientes que no resuelven los problemas de crecimiento económico, distribución de la riqueza y equidad, simplemente se convierten en un lastre para la sociedad.

Presidencia de la República: en el primer trimestre de 2009 se comió 97.7 millones de pesos, 67 por ciento de ellos a otras prestaciones. En la Secretaría de Gobernación el seguro de separación individualizado es el principal componente de gasto, mientras que en la de Relaciones Exteriores de los 45.2 millones de prestaciones, 10.4 fueron ayudas para el pasaje, 1.99 en apoyo para la renta de vivienda, 2.5 como compensación para capacitación y desarrollo, 1.5 como estímulo por antigüedad, 1.6 de horas extra, 15.6 del seguro de vida individualizado, 4.6 del seguro de vida institucional y 2.6 de otras prestaciones, todo ello ejercido por el sector central de la institución.

Secretaría de Hacienda y Crédito Público: en su sector central, 142.7 millones en prestaciones, de los cuales 31 fueron aguinaldos o gratificaciones de fin de año, 6 a estímulos por puntualidad o productividad, 1.7 por nota buena, 40.9 por Seguro de Separación Individualizado y 20.4 por otras prestaciones. El SAT (que trae apergollados a los causantes cautivos) ejerció 487.1 millones en este renglón, de los que 2.8 fueron ayuda para servicios, 7.8 por días económicos, 4.4 por quinquenios, 113.7 por Seguro de Retiro Individualizado. 147 por aguinaldo o gratificación de fin de año, 27.3 de seguro de gastos médicos mayores (aparte el ISSSTE), 10.4 de ayuda de despensa y 2.2 de otras prestaciones. En Bancomext (donde se cocina un nuevo recorte de personal, porque no hay dinero): 73 millones, de los que 25.8 fueron a otras prestaciones, 6.3 a vales de despensa, 3 de prima vacacional y dominical, 10.9 aguinaldo o gratificación de fin de año, 8.4 estímulo por antigüedad. La Casa de Moneda de México gastó 35.4 millones y 42 Financiera Rural, incluido el subsidio por costo de vida cara. Por si fuera poco, en Lotería Nacional (aparte el gasto en publicidad para las campañas panistas), 70.8 millones.

El sector central de la Sagarpa ejerció 197.6 millones en prestaciones a funcionarios: 55 de aguinaldo o prima de fin de año, 2.3 de ayuda para transporte, 5 de ayuda de despensa, 1.9 por laborar en zonas riesgosas o insalubres, 9.2 por puntualidad o productividad, 3.9 por quinquenios, 20.7 de seguro de separación individualizado y 24.9 de otras prestaciones. En la SCT, el sector central gastó 47.8 millones, de los que 35 fueron a otras prestaciones. Capufe erogó 156.8 millones, el Servicio Postal Mexicano 259.4 millones y Telecomunicaciones de México 179 millones.

El sector central de la SEP se comió 3 mil 735 millones de pesos, de los que 907 se destinaron a gratificación de fin de año o aguinaldos, 17.2 en apoyo a la docencia, 143.3 en apoyo a despensa, 6 en asignación a docencia genérica, 2.9 en apoyo para servicios, 28.2 por actuación y productividad, mil 178 por antigüedad, 242 por puntualidad o productividad, 62 para instrumentos o materiales de trabajo, 60.4 de prestaciones de retiro, 260.8 en prestaciones de prima vacacional o dominical, 21.9 de servicios co-curriculares y 311.8 por otras prestaciones. Además, Conaculta 75.3 millones, la mayor parte para otras prestaciones. El INAH repartió 185.4 millones y el INBA 181.5. Y por la misma senda la Secretaría del Trabajo (84.8 millones), Comisión Nacional del Agua (187.8), CFE (8 mil 576), Instituto Mexicano del Petróleo (400.6), Luz y Fuerza del Centro (113.2) y Pemex, cuyos gastos por prestaciones son verdaderamente muy elevados.

Pero no hay dinero.

Las rebanadas del pastel

Y en la tienda de enfrente, sacan la tijera para recortar el gasto productivo: de enero a marzo de 2009 se reportó un subejercicio de 7 mil 500 millones de pesos, siendo los ramos de Comunicaciones y Transportes (3 mil 300 millones), Medio Ambiente y Recursos Naturales (947), Hacienda y Crédito Público (892), Desarrollo Social (492), Turismo (243) y Economía (196) los que mayor problema presentaron”, en el entendido que son dineros públicos que, se supone, forman parte de los programas de apoyo a la economía y el bienestar social anunciados por el inquilino de Los Pinos como parte de su exitosa política anti cíclica. Felicidades: día tras día mejora la continuidad.

Desfiladero

Jaime Avilés
La Jornada, 23 de mayo de 2009.

  • Elecciones: tres lecturas del 5 de julio

Hay tres maneras de anticiparse a los resultados probables de las elecciones del 5 de julio. La primera, y sin duda la más acariciable y atractiva para los jóvenes, es la que promueve la abstención total. Que nadie vote ese día. O que todos vayamos a las urnas y anulemos nuestra boleta con una consigna política, una mentada de madre o un dibujo no figurativo. Según mediciones que se hacen por aquí y por allá, si esta idea se impone la votación será inferior a 30 por ciento: hay quienes la fijan ya en 27 por ciento y exponen razones que aquí sería tedioso repetir.

Supongamos, pues, que efectivamente votan 27 de cada 100 personas inscritas en el IFE en todo el país. Como el mercado electoral está dividido en tres tercios, PRI, PAN y PRD representarían, en consecuencia, cada uno, a poco más o poco menos de 10 por ciento de los ciudadanos. ¿Qué legitimidad tendría por lo tanto la próxima Cámara de Diputados? Tanta como la que le falta, por su origen fraudulento, al gobierno (o lo que sea) de Felipe Calderón y a las multimillonarias momias de la Tremenda Corta.

Si el Poder Legislativo se deslegitima o, para decirlo de otro modo, se envilece como el Ejecutivo y como el Judicial, en medio de una crisis económica tan profunda y con un Estado evidentemente fallido, cuyos operadores son el colmo de la ineptitud, el país podría caer en una situación de ingobernabilidad muy peligrosa, en opinión de Porfirio Muñoz Ledo, el ideólogo más radicalizado del movimiento que encabeza Andrés Manuel López Obrador. ¿Muy peligrosa? Desde luego, pero también muy interesante porque podría conducirnos a la búsqueda de soluciones democráticas inéditas –el plebiscito revocatorio de mandato– o al caos.

Una segunda anticipación probable a los resultados del 5 de julio se basa en la hipótesis de que triunfe la estrategia impulsada por López Obrador. ¿En qué consiste? En dar la batalla por la vía pacífica, a través del proceso electoral, en contra de tres adversarios claramente identificados: el PRI, el PAN y la corriente interna del PRD aliada a esos dos partidos y a los poderes fácticos (los medios electrónicos y otros). ¿Cómo plantea López Obrador contender en esos tres frentes de lucha? Votando por los candidatos del movimiento en defensa del petróleo, la soberanía y la economía popular, que se encuentran repartidos en las listas del PRD, el PT y Convergencia.

Por ejemplo, en la ciudad de México, los simpatizantes de López Obrador tendrían que votar así: para jefes delegacionales, por los candidatos del PRD; para integrantes de la Asamblea Legislativa, también por los candidatos del PRD; para diputados federales de mayoría simple, también por los candidatos del PRD, pero ojo, mucho ojo, para diputados federales de la lista plurinominal, por los candidatos del PT. Y lo mismo en el resto del país: que en las cinco circunscripciones plurinominales el movimiento vote por los candidatos del PT.

Esa es la jugada y las fuerzas tenebrosas del espuriato ya se dieron cuenta. De allí los ataques de Amalia García, gobernadora perredista de Zacatecas, y Germán Martínez, presidente del PAN, en contra de Ricardo Monreal, senador del PT (con licencia de tres semanas). De allí también la rabieta de Jesús Ortega, presidente del PRD, que se negó a difundir un espot en que López Obrador llama a votar por los candidatos del sol azteca en el Distrito Federal, en represalia porque en el resto del país el tabasqueño invita a votar por el PT y por Convergencia.

¿Qué pretende con este gambito el ex peje de Gobierno, siempre fecundo en ardides como Ulises? Varios objetivos: apuntalar, una vez más, al PRD capitalino como la fuerza más grande e importante de la resistencia civil pacífica; mantener, y de ser posible aumentar, la mayoría que Marcelo Ebrard tiene en la Asamblea Legislativa, con la ventaja adicional de que en ésta ya no habrá aliados perredistas de la fuerzas tenebrosas del espuriato, porque no ganaron candidaturas en las elecciones internas (que, para variar, fueron un asco).

De acuerdo con las reglas del sistema electoral mexicano, partido que obtiene más votos recibe del Estado más dinero. En este sentido, la gambeta de López Obrador también es nítida: de lo que se trata es de aumentar los recursos oficiales del PRD capitalino y del PT en todo el país y, en la misma proporción, recortárselos al PRD nacional, es decir, a quienes valiéndose del prestigio del tabasqueño llegaron al poder con los votos del movimiento popular y, una vez allá arriba, pactaron con la derecha, hicieron la política de Calderón y se apoderaron de la estructura del partido para tratar de vencer por hambre a los seguidores de López Obrador. ¿Quién olvidará el caso de José Zamarripa, que murió en la más franciscana pobreza debido a esta trama canallesca?

La estrategia de López Obrador apunta a profundizar la lucha pacífica por la vía electoral y navegar las tempestades de los tres años venideros a bordo de un barco más resistente que la cáscara de nuez podrida en que se ha convertido el PRD nacional. ¿Saldrá la resistencia civil pacífica, más allá del Distrito Federal, a fortalecer al PT? ¿Si el movimiento decide a última hora participar masivamente en las elecciones, el abstencionismo será inferior a 70 por ciento? ¿En lugar de 27 de cada 100 votarán 35 de cada 100? Detrás de estas dudas se oculta la tercera lectura anticipada de los resultados del 5 de julio: la del fraude.

Antes de la contingencia sanitaria nos quedamos en que Elba Esther Gordillo y Calderón fraguaban acuerdos secretos para que los nuevos magistrados del Tribunal Federal de Conciliación y Arbitraje fueran nombrados por la líder vitalicia del magisterio, a cambio de que la profesora acarreara a sus huestes y a sus gobernadores a las urnas para fabricarle una victoria tan aplastante como artificiosa al PAN. Esa posibilidad no ha perdido su vigencia. La mala noticia, para todos, es que si el gobierno (o lo que sea) opta por el fraude, el fracaso de las elecciones (que para una mayoría escéptica es ya carambola cantada) nos remitirá automáticamente al escenario dibujado en la primera columna de esta página.

Dicho de otro modo, si por obra y gracia de un fraude el Poder Legislativo se deslegitima como ya lo están el Ejecutivo y el Judicial, los sectores sociales que luchan por la transformación de la vida pública, de la economía y por un mejor sistema de justicia, tendrán que olvidarse de la vía electoral y organizarse para imponerle al gobierno un plebiscito revocatorio de mandato (que a la mejor Calderón también gana mediante un tercer fraude, pues como dijo Descartes, no lo descartes).

A seis domingos de las elecciones, ¿habrá un abstencionismo de 73 por ciento? ¿Funcionará la compleja estrategia de López Obrador? ¿Los medios lincharán a Monreal para aplastar al PT? ¿El IFE le dará tratamiento especial? ¿El PRI le regalará votos a los candidatos de Jesús Ortega para que el PRD nacional no se hunda... más? ¿Alcanzará un fraude para fabricarle a Calderón su mayoría? ¿Aprenderá Elba Esther a leer la palabra e-pi-de-mio-ló-gi-co? No es una encuesta. No publiquen sus verdaderas opiniones. Recuerden que las paredes no sólo oyen, también se roban la voluntad ciudadana.


viernes, 22 de mayo de 2009

México S.A.

Carlos Fernández-Vega
La Jornada, 22 de mayo de 2009.

¿Cuál será?

¿Orgasmo o desorden bipolar?

¿A qué juegan?

Carlos Fernández-Vega
A

lgunos consideran que el desvarío del gobierno calderonista en torno a la grave crisis económica que vive el país es producto de lo que algunos científicos divulgan por estos días, esto es, que en el orgasmo se llega a un estado alterado de conciencia. Pero todo indica que no va por allí el tiro, toda vez que los integrantes de la continuidad pro cíclica son fieles seguidores de la teoría de la sabanita con agujero. Otros, en cambio, concluyen que tal delirio no es más que una manifestación del desorden bipolar (antes conocido como enfermedad maníaco-depresiva) imperante en el gabinetazo y el supuesto director de orquesta, quienes un día ven la luz al final del túnel y al siguiente un panorama más oscuro que el fondo del mar, para 24 horas después registrar signos alentadores en medio de una apabullante recesión y el desplome económico, para posteriormente decir exactamente lo contrario, y así sucesivamente.

El problema de esta última lectura es que los médicos explican que el desorden bipolar es causado probablemente por el mal funcionamiento de los elementos químicos y eléctricos del cerebro, y los individuos con enfermedad maníaco-depresiva son a menudo altamente inteligentes, talentosos, brillantes, definición que, por obvias razones, de ninguna manera aplica al gobierno de la continuidad.

Entonces, si no es orgasmo, sabanita ni desorden bipolar, ¿cuál será la causa de tal desvarío, en medio de una terrible crisis que entre las patas se lleva a millones de mexicanos? Sin duda la enfermedad electoral asociada a la crisis del poder, cuya manifestación más obvia es utilizar el aparato propagandístico del Estado para disfrazar los errores de aciertos, la debacle de oportunidad, las deposiciones de logros, las crisis en catarritos y los intereses de grupo en intereses de la nación, entre otras gracias, para que las cosas no se muevan un milímetro. Y entre tantas caretas y disfraces ya no saben ni por dónde quedó la bolita, si algún día lo supieron.

De la gripa económica en México y la neumonía en Estados Unidos, el inquilino de Los Pinos ha viajado de un extremo a otro, hasta reconocer recientemente que México atraviesa por el punto más delicado y más grave de la recesión internacional, aunque de inmediato da vuelta en U, cambia de careta y asegura al respetable que en los próximos trimestres los registros económicos mejorarán. ¿Cómo, cuándo, de qué forma, a partir de qué momento y con qué herramientas?, no lo dice, ni lo sabe, pero con esa ligereza los próximos trimestres fácilmente pueden ubicarse en el año 2020 o en el siglo XXX, qué más da, porque es tan fatuo su optimismo que carece de calendario.

Así, puede hacer muchos augurios, elucubrar con las cifras, jugar balero, sumar y restar, practicar con la calculadora o el ábaco, hablar hasta por los codos, pero de cualquier suerte, según las propias cifras del gobierno calderonista, la economía mexicana se desplomará 5.5 por ciento en 2009 (siempre en el mejor de los casos), lo que llanamente quiere decir que de aquí a enero de 2010 –cuando menos– no habrá médico forense, por efectivo que sea, que a lontananza localice la mejoría en los próximos trimestres.

Para un periodo igual, el resultado económico enero-marzo de 2009 no es el peor desde 1995, sino de las últimas tres décadas, de acuerdo con la estadística del Inegi. En el primer trimestre del presente año, el producto interno bruto se desplomó 8.2 por ciento; en igual lapso de 1995 la caída fue de 0.4 por ciento, una diferencia de 20 tantos entre uno y otro año. El registro oficial sobre el comportamiento económico trimestral en 1995 es el siguiente: en el primero, -0.4 por ciento; en el segundo, -9.2; en el tercero, -8.2 y en el cuarto, -7, para dar un promedio anual de -6.2 por ciento.

Ese es el resultado concreto de la gripe económica mexicana (diagnosticada por el inquilino de Los Pinos) en el primer trimestre de 2009. Pero está en ejercicio el segundo, y nada grato se ve el panorama, incluso el resultado puede ser más dramático, puesto que en ese periodo se registrará el impacto real de la emergencia sanitaria, más la recesión económica y lo que se acumule.

No se trata de festinar las recurrentes deposiciones gubernamentales, porque entre las patas se llevan al país y a quienes en él sobreviven, sino de subrayar que la luz al final del túnel no se enciende por decreto ni con discursos. La situación es delicada y no será con caretas, disfraces ni fandangos electorales como se resuelva.

Una semana atrás presumía el inquilino de Los Pinos que comienzan a registrarse algunos signos alentadores que permiten avizorar que pronto se dejará atrás el peor momento, mejores condiciones en el ciclo económico creciente, que seguramente se registrará en la segunda parte de este año y con toda seguridad en 2010. Siete días más tarde, su secretario de Hacienda lo desmiente y se desmiente a sí mismo: de 5.5 por ciento será el desplome económico en 2009, cuando una quincena antes, a regañadientes, aseguraba que no pasaría de 4.1 por ciento, incluido el efecto por la emergencia sanitaria.

Calderón celebraba que en la segunda quincena de marzo se generaron 4 mil empleos formales, cuando de repente sale el Inegi e informa que en el primer trimestre de 2009 se cancelaron 405 mil puestos de trabajo y que el desempleo abierto afecta a 2.3 millones de mexicanos. En el coro, el subsecretario de Hacienda, Alejandro Werner, desmiente los pronósticos de Standard and Poor’s (la economía mexicana caerá 5.5 por ciento este año, y asegura que México no enfrenta dificultades fiscales este año y, ¡zas!, poco después Agustín Carstens, el del catarrito, reconoce un hoyo fiscal de 300 mil millones de pesos y que en 2010 la situación será más complicada, mientras divulga la nueva estimación gubernamental sobre la caída económica en el presente año: -5.5 por ciento, la misma estimación desmentida de Standard and Poor’s.

¿A qué juegan, pues?

Las rebanadas del pastel

Mientras el desbarajuste económico se agudiza, la verdadera cortina de humo, el circo sin alimento, se llama contienda electoral. El país se sacude, los mexicanos traen el agua hasta el cuello, y la siempre feliz clase política picándose los ojos. ¿A quién coño le importa si Bernabé le pegó a muchilanga o si borondongo le tiró los dientes a burundanga y tribu que lo acompaña? (encuentre la respuesta el próximo 6 de julio).

jueves, 21 de mayo de 2009

Desde el abismo del dolor

Rosario Ibarra de Piedra
El Universal, 21 de mayo de 2009

Para Carmen Aristegui, con la admiración, el cariño y la solidaridad de ¡Eureka!

Una mañana, hace ya muchos años, recibí una denuncia como las que empezaron a llegar a mis manos desde que inicié la lucha por justicia para mi hijo desaparecido.

Decía: “El profesor Epifanio Avilés Rojas fue aprehendido el 19 de mayo de 1969 en Las Cruces, municipio de Coyuca de Catalán, Guerrero, por el mayor Antonio López Rivera. Custodiado por soldados fue llevado a Ciudad Altamirano, en donde pasó la noche esposado en una celda. A la mañana siguiente, frente al pueblo reunido junto a una avioneta del Ejército, de la que descendieron el general Miguel Bracamontes y dos agentes, el general lo hizo subir a la avioneta y ordenó a los agentes: ‘Llévenlo al Campo Militar Número Uno’”.

Al leer el escrito, que puso en mis manos la señora Braulia Jaimes Hernández, esposa del maestro desaparecido y hermana de mi entrañable amigo, Florentino Jaimes, como un chispazo me llegó a la memoria una nota leída en Monterrey, en un diario capitalino, aquel ya lejano día en el que nunca pensé que me iba a encontrar seis años después en ese abismo del dolor, como Braulia Jaimes y su familia.

Se me escapa el nombre del periódico, pero nunca olvidé el del periodista que hizo la narración: José Reveles, a quien no conocía, pero que al hablar con él, tras la desaparición de mi Jesús, su solidaridad hacia la lucha por los desaparecidos se ganó mi más acendrado afecto.

Por allí hay quienes me dicen: “Ya párele, no sea terca…”, y luego dejan caer una “perla”: “Contra el gobierno no se puede”. Los escucho y sonrío para mis adentros por su supina ignorancia, por su desconocimiento de la historia del mundo. ¿Quiénes si no los pueblos tercos, obstinados en sus convicciones, amantes de la libertad y la justicia, las han hecho realidad? Veo y escucho a los conformistas y se me alza más alto la voluntad de lucha… y pienso sin odio, más bien llena de conmiseración: “pobres personas”, mediocres, adoradoras de las cadenas de quienes los explotan, obedientes del absurdo, lacayos sin librea, desnudos de voluntad… huérfanos de dignidad…

En este mes del Día del Trabajo, del Día de la Madre, del Día del Maestro, ¿de qué podemos alegrarnos? ¿En cuál de esas fechas hubo algo bueno para el pueblo de México?

A mis compañeras y a mí, madres de desaparecidos, nos duele la fecha oprobiosa de los 40 años de la desaparición de Epifanio Avilés Rojas, el primer desaparecido de la lista de nuestra organización, que tiene un saldo doloroso que dejaron los gobiernos priístas, que se ha acrecentado por los gobiernos panistas, en hechos en los que tiene una responsabilidad vergonzosa el Ejército mexicano, que actúa en obediencia ciega al llamado comandante supremo de las Fuerzas Armadas y en desacato a la Constitución y al Código de Justicia Militar.

Un ejemplar de éste lo recibí de manos de un general, que sentía pena inmensa por el otrora “glorioso” conglomerado de hombres que lucharon y resguardaron la independencia del país. Se sentía avergonzado de saber de las cárceles clandestinas en los sótanos y cerca de la biblioteca del fatídico campo Número Uno, de la Base Naval de Icacos, de La Joya y de todos los cuarteles que albergaban a las víctimas de la ilegalidad, que él consideraba deshonra para las Fuerzas Armadas. ¡Le asistía la razón!

Por aquellos años del inicio de mi terrible batallar, como mi humilde persona pasaba inadvertida, logré entrar a la prisión militar durante casi seis meses. Valiéndome de la bondad del pueblo mexicano, les dije a las mujeres que esperaban entrar a visitar a sus presos que era madre de un desertor. ¡Y vaya si conocí “las entrañas del monstruo”, pues era interminable la lista de injusticias de las que se quejaban los allí encarcelados, y no pensé que se tratara de aquellos legendarios llamados “los presos de Burgos” que gritaban su inocencia a los cuatro vientos.

En fin, que a lo largo de la lucha, de ir a las instalaciones del Ejército, de hablar con militares y de convivir con los solados presos y con sus familias, vi con claridad que sus integrantes son (como decía Paquita Calvo) pueblo uniformado, y descubrí que muchos de los “mandos” no están de acuerdo con lo que ordenan los encaramados en el poder y que atenta o de plano va en contra del mandato constitucional. Por eso, nunca he llegado a odiar a los que visten uniforme, porque muchos buscan de qué vivir, que son los más, aunque —claro— no faltan los que se corrompen y corrompen a otros y maltratan y golpean y torturan y encierran en cárceles ilegales a sus hermanos de raza y de clase.

Desde este espacio me atrevo a hacer un llamado al generoso pueblo mexicano, a todo, también al uniformado, para que juntos, pacíficamente organizados, luchemos por que nunca jamás haya quien hable o escriba desde el abismo del dolor.

Dirigente del comité ¡Eureka!