lunes, 1 de junio de 2009

RECREO

Por J. Luis Medina Lizalde


AL PRINCIPIO

RECORDANDO A QUIEN NOS DIO MEMORIA


El profesor Roberto Ramos Dávila inspiró un sentido recordatorio de su paso por la vida. Al cumplirse quince años de su fallecimiento, familiares, amigos y estudiosos de su obra nos congregamos en el museo Francisco Goitia a comentar una nueva edición de “Calles y callejones de Zacatecas”

Cultivó el estudio de la historia, la docencia, el periodismo y fue el pilar del cronismo contemporáneo.
 
Fue presidente nacional de la Asociación de Cronistas de Ciudades Mexicanas A.C. y desde 1976 hasta su muerte, cronista de la ciudad de Zacatecas. Como profesor universitario lidió exitosamente, hasta congeniar con ellos, con los estudiantes inconformes hasta con la inconformidad.
 
Su mirada del devenir de la ciudad no es la de un conjunto de cosas y casas inanimadas, aunque bellas. Su mirada de la ciudad incluye el palpitar de los habitantes, especialmente aquellos ordinarios que con su incesante hormigueo, son los autores no reconocidos de lo que perdura.

El cronista está llamado a ser testigo incómodo de las manifestaciones del poder, y él lo asumió con dignidad, pero siempre reclamó el derecho a existir de los custodios de la memoria colectiva.

Hoy los esforzados cronistas de cada municipio siguen igual de inadvertidos. Se les ha desaprovechado para pulir la más bella razón de nuestra capacidad de convocar visitantes: nuestra genuina identidad.


JUGANDO CON FUEGO

La primera acción significativa contra la narco política nació muerta. Lo peor es que hay elementos que permiten suponer que el “michoacanazo” fue planeado para que fracasara mediante el deliberado desaseo jurídico-político, cuyo efecto más útil para la delincuencia organizada es la merma de credibilidad y por ende, de apoyo social a las acciones en esa dirección.

A pesar de que la PGR presentó la detención de los alcaldes y funcionarios michoacanos como resultado de seis meses de investigación, la incapacidad para el inmediato ejercicio de la acción penal demuestra que, una vez más, se detiene para investigar, no se investiga para detener.

El arraigo por cuarenta días dictado a los detenidos, culmina, muy convenientemente para el calderonismo, días después de las elecciones.

Ni el PRD ni el PRI se muestran capaces de enfrentar la grosera partidización de la justicia como etapa preparatoria de la instauración de la mano dura con la que la ultra derecha acostumbra responder a la inconformidad social.

El PRD, ha visto como su franja “moderada” ha sido traicionada por Calderón, al aprovechar, inmisericorde, la inexcusable ineptitud del gobierno de Zacatecas que se advierte en el episodio de los cincuenta y tres evadidos para crear la cortina de humo qué disimula la crisis del gobierno panista de Morelos, y para que pase de noche la más terrible noticia de la economía en muchos años: la caída del 8.2 del producto interno bruto en el primer trimestre, contando con las televisoras que si hubiesen existido en 1910, Porfirio Díaz seguiría ganando las elecciones.

Otro episodio de deslealtad del calderonismo es la rudeza deliberada con el gobierno de Michoacán, pisoteando el federalismo y sugiriendo que el gobernador no es confiable.

El PRI ha sido señalado por la propaganda panista como el que permitió el enraizamiento del crimen organizado y como el que cuenta con gobernadores susceptibles de ser aprehendidos de un momento a otro, anulando de paso su pretensión de imponer el tema de la economía en el debate electoral. 

Las dirigencias de ambos partidos se prestaron al juego del calderonismo al acudir a la oficina del verdugo Fernando Gómez Mont a desahogarse y convenir bajarle al tono del debate partidista.

Al usar el combate al delito para ajustar cuentas entre ellos, o para ganancias electorales, los gobernantes traicionan la sangre derramada de los militares y policías caídos y condenan al pueblo mexicano a la prolongación de la pesadilla.


AL ÚLTIMO 
UN ESPACIO RECOBRADO
 

Al margen de las críticas respecto al costo y la demora de la remodelación del parque “La Encantada” perfectamente válidas en la vida republicana, es oportuno señalar que la renovada encantada, si el acceso es libre y gratuito, sí eleva la calidad de vida de las familias zacatecanas.

Varias generaciones ahí vivimos la vocación exploradora de la niñez y también el tembloroso inicio en el “flirteo”. Ya después, la inigualable emoción de padres atentos al mínimo deseo de los retoños.

La ciudad de Zacatecas sin el parque “La Encantada”, no es completa.

Nos encontramos el jueves en el recreo
luismedinalizalde@gmail.com