martes, 18 de mayo de 2010

RECREO: Fernández de Cevallos desaparecido

AL PRINCIPIO

FERNANDEZ DE CEVALLOS DESAPARECIDO

La violente desaparición de Diego Fernández De Cevallos tiene una gran repercusión nacional e internacional por tratarse de la figura más recia de la derecha mexicana, y del articulador del pacto con Salinas de Gortari y el círculo empresarial favorecido con la política económica que se conoce como neoliberalismo. Después de varias horas de confusión, la PGR asume la voz oficial del suceso y establece que lo único firme es que está desaparecido.

Son muchas las especulaciones en torno a los móviles de la acción delictiva, para muchos no se descarte que los delincuentes vayan tras un cuantioso rescate dada la enorme fortuna personal que detenta Fernández De Cevallos, tampoco se descarta que se trate de un mensaje más contundente a la clase política, y especialmente a Felipe Calderón . Faltan elementos para concluir algo al respecto. Por lo pronto, Fernández de Cevallos es un mexicano más que vive la trágica condición de desaparecido.

La prensa da cuenta del rápido traslado del Secretario de la Defensa Nacional, del titular de la Secretaria de Seguridad Pública, y del Procurador general de la república al rancho La Cabaña, ubicado en el municipio de Pedro Escobedo cercano a la capital de Querétaro, lugar de donde fue sustraído el controvertido político, se reportó también la presencia diligente del gobernador de Querétaro, y el presidente municipal de la capital del estado, y el del municipio donde se ubica el rancho.

Los que saben del tema advirtieron que esta vez, aunque con lentitud, el gobierno siguió el libreto de la comunicación en situaciones de crisis. Mediante el rápido nombramiento de un vocero oficial y la divulgación de una versión de los hechos que atajara los rumores.

¿Y LOS MILES DE DESAPARECIDOS?

No pasa desapercibido el contraste entre el interés mostrado en este caso, y el silencio oficial y disimulo con que se responde cuando las víctimas no son de la élite de este país.

No se trata de reprobar el esfuerzo institucional por rescatar al connotado personaje, es obligación del Estado reaccionar con todo su poder y aclarar los hechos, lo que es inadmisible es que no lo hagan así ante miles de víctimas de este ruin proceder que ha sumido en la desesperación a miles de hogares en todo el país.

En esta misma columna he dado a conocer muchas desapariciones, la de un ganadero de Villanueva, la de un profesor de Loreto la de custodios del CERESO, la del jefes policiacos de distintos municipios, la de un jefe administrativo de seguridad pública en el municipio de la capital, la de un joven de Valparaíso sustraído violentamente de un hospital de Fresnillo, la de un empresario de Jalpa, la de un oficial de la Estatal preventiva, etcétera. Soy conmovido testigo de la dramática soledad de esposas e hijos que de pronto se encuentran sin el sostén del hogar, he conocido la desatención oficial a los familiares de los desaparecidos, su inútil tocar de puertas. Los presidentes municipales ordenan cancelar el pago del desaparecido en nombre de un teatral apego a la legalidad, los diputados buscan a quien echarle "la pelotita".

Los integrantes de la legislatura local, echan a andar la farsa de las comparecencias privadas como una forma pluralmente pactada de evadir la responsabilidad y el drama sigue ahí, creciendo cada día.

AL ÚLTIMO

LA EXASPERANTE INOPERANCIA

Un secuestro tiene como propósito un rescate, un levantón tiene como finalidad un escarmiento. Una desaparición forzada es inexplicada, deja una estela de dolor familiar agobiante, los familiares quedan marcados por el miedo, el daño económico, moral y psicológico es profundo.

Deseo sinceramente que los familiares de Fernández de Cevallos tengan suerte como en su momento la tuvo la familia de otra figura estelar del sistema político que vivió circunstancias semejantes, el capitán Gutiérrez Barrios, el policía político más relevante del Estado mexicano quien fuera secuestrado siendo senador de la república y que fue reintegrado a su hogar después de algunos días de tensa espera. Pero eso nos debe llevar a pensar en los desaparecidos que como usted y como yo pertenecen a la mayoría vulnerable y que con esta bárbara experiencia instalan en sus círculos familiar el dolor perpetuo y el rencor social.

¿Que cuesta brindar auxilio psicológico a los familiares de desaparecidos? ¿Que cuesta un programa social para los familiares de las víctimas? ¿A los gobernantes les daña en su imagen reconocer las desapariciones? qué pena, porque la solución de un problema empieza por admitir su existencia.

Lo de Fernández de Cevallos es un episodio rutinario en el país, la cobardía y frivolidad de la clase gobernante hunde al país en la tragedia.