lunes, 28 de julio de 2008

El Recreo

J. Luis Medina Lizalde

AL PRINCIPIO
La inundación de Tlaltenango es una catástrofe más severa de lo que mucha gente percibe.
La confluencia de esfuerzos de los tres niveles de gobierno, la generosidad espontánea de los voluntarios, la solidaridad de Entidades vecinas y la contribución de clubes de servicio, partidos políticos e individuos, se combinaron a la hora de la verdad para auxiliar a los damnificados en los momentos más álgidos.
La reacción de la gobernadora fue una gran contribución, porque su sola presencia implica una carga supervisora a la que no pueden ser indiferentes las dependencias federales y el ayuntamiento, mucho menos sus propios funcionarios.
El eficaz control sanitario es fiel testimonio de ello.
Paradójicamente, quienes obstaculizan el reconocimiento social al buen desempeño gubernamental son los que antes de que pasara la emergencia se dejaron ganar por la desmesura al adular la presencia de la gobernante como si se tratara del Cristo de la Montaña del Cerro del Cubilete, él sí, “consuelo de los que sufren y adoración de la gente”.
Tlaltenango deberá significar el fin de un ciclo de la protección civil, caracterizado por el asistencialismo clientelar.
Tlaltenango es también oportunidad inmejorable para dar mejor destino a una parte del monto del empréstito de 537 millones, recientemente aprobado por la Legislatura.

CORROMPEOS LOS UNOS A LOS OTROS
Beatriz Paredes trae entre ceja y ceja la coptación de sus cuadros. Vino de sorpresa el pasado sábado para advertirles: “no puede ser que hagamos política a partir del teje y maneje de traiciones coyunturales, no se valen arreglitos en lo oscurito por la
lana”.
Porfirio Díaz es el prócer fundacional de la política de llegarle al precio al opositor, “ese gallo quiere maíz”, solía decir.
Al general Obregón le correspondió incorporar dicho recurso político al arsenal de poder revolucionario cuando pontifica: “no hay quien aguante un cañonazo de 50 mil pesos”.
El poder presidencial en la era priísta se dio el lujo de crear a sus propios partidos opositores (el PARM uno de ellos).
Las elecciones del 88 modificaron la correlación de fuerzas, pero, al pactar Salinas con Fernández de Cevallos, se le dio continuidad a la práctica corruptora del poder ya no sólo mediante dinero, sino mediante “concertacesiones” de puestos de elección popular.

EL “MAICEO” ES EL MISMO PERO LAS FORMAS SON VARIADAS
En los movimientos sociales, junto a emotivos e intensamente comprometidos militantes, aparecen “radicales” con la misión de desbarrancar el movimiento, conduciéndolo a la represión o al desprestigio.
El Archivo General de la Nación da cuenta de un buen número de “radicales maiceados” que no son más que esbirros.
También, junto a los que hacen de la política actividad de la inteligencia y los argumentos, aparecen los que usan como fachada “la modernidad”, “la civilidad” y “el diálogo” para traicionar intereses colectivos en pos de apetitos privados.
Los más exitosos prostituidos políticos que conozco, (con perdón de las prostitutas) son individualidades pródigas en palabras amables, en prédicas de respeto a los demás, pero detrás de esa fachada disfrazan el “maiceo” recibido en lo oscurito.
Lo que vino a decir Beatriz Paredes a Zacatecas da cuenta de que con el arribo del PAN y del PRD a posiciones de poder, éstos le están dando al PRI una sopa de su propio chocolate.
El “maiceo” ha derribado las barreras partidistas, frustrando la transición.
Se impuso Fox en eso de “cambiar de jinete sin cambiar de caballo”.
Cuando lo que necesitamos es cambiar de caballo, independientemente de quién sea el jinete.

AL ÚLTIMO LA AVARICIA, A PUNTO DE ROMPER EL SACO
Tan sólo este año y tan sólo 12 universidades públicas le están cerrando las puertas de la educación a 363 mil 161 jóvenes.
De Zacatecas son 5 mil, de los cuales el 10 por ciento (560) corresponde a Medicina Humana, lo que habla de lo equivocado de la percepción que focaliza en esa área el problema.
Relacione este dato con la falta de empleo, y estará de acuerdo conmigo en que vienen tiempos de mucha protesta social, lo que de suyo no es malo.
Lo francamente ominoso es que, junto con eso, también crece la delincuencia.
Y es que, sin reformar la economía tan injusta y desigual en la que nos embarcaron, nomás no hay de piña.
Le busquen por donde le busquen.
NOTA AL MARGEN: La UAZ pierde presencia significativa al continuar clausurado su más emblemático espacio: el Teatro Calderón. Urge atender el conflicto.

Nos encontramos el lunes en el recreo.
luismedinalizalde@gmail.com